Ramona Ferreira

“Admiro la mujer, cualquiera ella sea, cuando defiende un noble ideal, cuando combate por la verdad y el progreso, contra la mentira y la superstición”

Siempre en una vida comenzamos por los mismos datos, lugar y fecha de nacimiento, poniendo a continuación la fecha de la defunción, en este caso esos datos nos resultarán difíciles, incluso contradictorios porque el destino, la mala suerte, el olvido o el desprecio hacen imposible, que, una cosa que parece tan trivial, la podamos indicar.

Hay muchos vacíos informativos en la vida de Ramona Ferreira, tal vez alguien, en algún lugar tenga todos esos datos y no sepa de quién son, pero lo que sabemos de ella es bien poco; no obstante, nos queda lo transcendental, sus hechos, lo que hizo, y aunque la historia en ocasiones es ingrata y convierte a las personas concretas en masa anónima, a pesar de todo ello, intentaremos mirar con ojos nuevos a Ramona Ferreira, y descubrir la mujer fuerte y luchadora que, sin lugar a dudas, fue.

Poco sabemos de su vida y su formación antes de destacar como figura del periodismo, pero, especialmente, por su postura de librepensadora, que le granjearon grandes y poderosos enemigos.

Nace en Horqueta (Paraguay) en la década de 1870, puede que al final de la misma, y parece ser que fallecerá en Concepción en la década de 1940, pero no hay documento acreditativo de este hecho.

Su formación, como muchas mujeres del momento, fue en como maestra, ya que éste era uno de los pocos trabajos “dignos” que podía desarrollar una mujer, y más en un país en el que la clase social y el peso de la iglesia católica eran fundamentales, como veremos.

Por lo tanto, dada su formación, su trabajo primero será de educadora, pero las corrientes librepensadoras que corrían en aquel momento le resultaron atractivas, todo ello era contrario a las normas establecidas que dejaban muy claro qué podía o no hacer una mujer soltera.

Pronto comenzará a escribir artículos para el diario “El Porvenir”, pero el hecho más notable será la fundación en 1902 por ella de “La voz del siglo”, un diario libre frente a las corrientes del momento y que se convertirá en foco de odio de los terratenientes y de la iglesia.

Ramona se consideraba así misma una mujer libre, y eso lo demostraba en las páginas de su diario, en el cual no se privaba de cuestionar a la iglesia, de presentar libros que se consideraban peligrosos, y en manifestar opiniones contrarias a las del clero.

El diario se presentaba como libre en opiniones, como racionalista, como antirreligioso.

Ramona presentaba “Voz del Siglo” como un diario anticlerical, que cuestionaba las costumbres imperantes y las tradiciones conservadoras de su país, opinando que el clero católico influía en la sociedad paraguaya de manera negativa, especialmente, en el tema de las mujeres, a las que consideraba y trataba como seres de segunda, esclavas del hogar y sin derechos.

El diario presentaba para la sociedad un grave problema, estaba dirigido por una mujer, de hecho, es el primero del país en que este hecho sucede.

Se puede considerar a La Voz del Siglo como un diario un poco particular, no tanto por la presencia de noticias, como por el hecho de que mostraba elementos, libros y folletos, que se consideraban peligrosos o marginales en su momento, incluso se le puede considerar vacío de contenidos, y no defensor de las mujeres, pero el sólo hecho de ser dirigido por una fémina librepensadora era ya un ataque a las bases sociales del momento. Es por ello que, a pesar de su poca vida, ya que desaparece en 1904, será continuamente atacado y asaltado, quemando su imprenta y forzando su cierre.

El primer ataque se produce al poco de comenzar su camino, el 13 de octubre de 1902, la imprenta es asaltada, insultos y amenazas, destruyen lo que encuentran.  Pero, ¿quién o quiénes son los autores del mismo?  El rumor general acusa a los Salesianos, que serían los que habrían organizado el ataque a través de terceros.  El objetivo estaba claro: callar a esa hereje.

Por lo tanto, los responsables morales del hecho serían los salesianos, pero los que llevaron a cabo la acción serían miembros de familias acomodadas.

El gobierno clausura temporalmente el Colegio Salesiano, puede que como reacción a los hechos de los que se les acusa.

Dos años después, en 1904, se produce el segundo ataque, un asalto violento, en un período político complejo, con una guerra en medio del panorama nacional, y con una situación en que la iglesia católica ejerce su poder y su derecho de control de la opinión, especialmente femenina.

El primer ataque chocó en la conciencia del país, por el método (hombres disfrazados encargados por otros), por entrar en la casa de una mujer que vivía sola e insultarla groseramente.  Todo ello chocaba con el pensamiento “educado” del momento, este pensamiento suponía (siempre en teoría) una consideración y respeto (aparente) hacia las mujeres, especialmente sin hombre que las protegiera.

Pero el segundo ataque se produjo en período guerra civil, era una cosa menor, sin importancia, había cosas más importantes en el país que defender un diario y una mujer. En este segundo ataque el clero también estaba detrás.

Ramona les hizo perder la paciencia, en su crítica constante al encorsetamiento que tenían sometida a la sociedad paraguaya y también a la doble moral en relación a qué o quién realizaba un hecho.

Este segundo ataque es definitivo, tiene que marcharse, han incendiado su imprenta y su casa. Sólo le queda marcharse.

Así, el 19 de diciembre de 1904 emprende su exilio a Argentina, a Buenos Aires, buscando una paz que en su país no encuentra.  Allí sigue colaborando con periódicos del país, y defendiendo la causa de las mujeres, no comprendiendo este exceso de celo masculino en dirigirlas, guiarlas y controlarlas.  Nos relata acciones feministas para reclamar los derechos de las mismas y cómo en ocasiones terminan mal.

Seguimos sabiendo de su vida, aunque ya muy poco, en 1910, cuando actúa como periodista invitada en algunas publicaciones del momento, pero su voz va desapareciendo con el tiempo, como si no hubiera existido nunca.

Poco se sabe de su final, vivía en Concepción, en una casa humilde de la venta de periódicos, parece ser que pereció en dicha casa al ser quemada, pero no se tiene constancia plena de ello, y su cadáver no fue encontrado, tampoco hay acta de defunción, ni fecha, ni año.

De sus ideas sabemos lo que escribió, y lo que padeció por su defensa, escribió un libro en 1900 “Compendio sobre Economía Doméstica”, que tuvo buena consideración en su momento.

Nos quedan sus  palabras plasmadas en escritos, como, cuando ya en el exilio en 1905 se publicará un texto suyo en el diario “La Tarde” en Asunción: “Habiéndose vengado, en oportunidad convenida, los antiguos rencores de sacristía, al atropellar la dirección de La Voz del Siglo en la noche de 19 de diciembre y en pleno cese del estado de sitio que existía; todavía con mi nombre quieren jugar las calumnias, ya dando demasiada importancia a una mujer, al perseguirla así; pero de semejantes atenciones declino y las devuelvo íntegras por improcedentes; dejando con las siguientes cartas, constancia, de las mentiras inventadas por gentes que sueñan visiones y se despiertan narrándolas como cosa real”, publicado un 25 de abril de 1905.

Ramona fue pionera en el Paraguay de su momento, principios del siglo XX, destacado por su libertad, y por su defensa a ultranza de aquello en lo que creía: la obtención de los derechos civiles y políticos de las mujeres, enfrentándose con ello a la poderosa iglesia católica que dominaba y controlaba la sociedad. 

Ella decía: “Nos echamos de cuerpo entero en la penosa jornada periodística, librepensadores destinados a combatir por los altos y nobles ideales que la razón y la verdad en consorcio dictan”.

Y su defensa de la mujer queda clara: “La mujer, esclava de los esclavos, yace en perpetua degradación por causa de esos deófagos que en uno de sus concilios nos calificaron de animales sin almas”.

Fue perseguida y humillada, tenía un defecto y una virtud, era mujer y estaba sola, sin hombre que la protegiera, tal vez porque ni ella ni ninguna mujer lo necesita para crecer y desarrollar su personalidad. Tal vez por eso era un peligro, porque era una mujer.

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