La pobreza de tiempo

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Había oído hablar de muchos tipos de pobreza, últimamente sobre todo pobreza energética, pero pobreza de tiempo es un concepto mucho más global y mucho más vinculado las mujeres.

El concepto pobreza se ha vinculado normalmente a la idea de carencias económicas y también de situación social, pero tiene diferentes concepciones porque va vinculada a los Derechos Humanos.

Roberto Cuellar, director ejecutivo de IIDH, y basándose en varios autores, establece una tabla de cuatro categorías de pobreza, cada una de ellas definida por una serie de conceptos.

1.- Pobreza como concepto material

2.- Pobreza como situación económica

3.- Pobreza como condiciones sociales

4.- Pobreza como juicio moral

Pero no es la única manera de clasificarla, otros autores, como Byron Barillas, establece cuatro tipos de pobreza:

a.- Pobreza por precariedad

b.- Pobreza por exclusión o exclusión por pobreza

c.- Pobreza por discriminación cultural

d.- Pobreza por desigualdad de género

Medimos la pobreza considerando la calidad de vida de los individuos, por lo tanto, sus ingresos o su capacidad de consumo.  Pero es una mirada amplia ya que la pobreza tiene múltiples dimensiones más allá de estos parámetros.

Pero, lo más curioso, es que el tiempo y su uso queda fuera de estas consideraciones, es olvidado, y no se lo considera como elemento fundamental para bienestar del individuo.

A pesar de que hay refranes populares que hablan de la importancia del tiempo dándole un gran valor (“el tiempo es oro”), como elemento clave para considerar un estado de carencia no se tiene en muchas ocasiones presente.

Pero, ¿qué es la pobreza de tiempo?

Según Bardasi y Wodon la pobreza de tiempo puede ser entendida como la insuficiencia o escasez de tiempo disponible por parte de las personas para descansar o disfrutar del ocio debido a una carga excesiva de trabajo, sea remunerado o doméstico

La pobreza de tiempo tiene, en muchos casos, una mirada femenina, ya que, en los últimos años, con la feminización de la pobreza, las mujeres, en una mayor situación de precariedad, se han encontrado que no pueden tener tiempo ni para el descanso ni para ellas mismas, a ser el último escalón de la escala social.

Según Amnistía Internacional las mujeres asumen entre dos y diez veces más trabajo de cuidados no remunerados que los hombres. Con cual no tienen posibilidades de romper el círculo y dedicarse a ellas mismas.

Esta idea de pobreza de tiempo vinculada al género la podemos ver desde sus orígenes en el modelo familiar preexistente, en el cual los roles estaban plenamente definidos y eran inamovibles. El hombre era el que proveía a la familia y la mujer era la cuidadora, o lo que es lo mismo, él hacía un trabajo productivo y ella tenía un rol y trabajo reproductivo. Por lo tanto, la mujer realizaba un trabajo invisible y que no tenía valor mercantil al no percibir un salario, mientras que los hombres tenían un trabajo con salario, visible y valorado.

Ello ya nos habla de quienes podían disponer de tiempo, y quienes nunca, ya que su esfuerzo “carecía” de reconocimiento en el mercado.

Cuando la mujer accede al trabajo fuera de casa, en muchas ocasiones se complica, ya que ha de asumir una doble jornada, quedando sin tiempo para ella misma.

La idea de la división del día en tres bloques de ocho horas, ocho de trabajo, ocho de descanso, ocho de tiempo libre, no es aplicable al género femenino, ya que trabajando fuera de casa o no, la mujer el tercer bloque no lo ha podido asumir en la mayoría de los casos, a no ser que perteneciera a una clase social determinada.

Por lo tanto, la pobreza de tiempo tiene en muchos casos rostro de mujer al ser éstas las que asumen la mayoría de los trabajos dentro del hogar y no poder disponer de tiempo ni de espacio para ellas.

Es muy importante el tomar conciencia del valor del tiempo, no ya en un sentido económico, sino como valor social, como valor para adquirir el bienestar y una vida plena.

Es verdad que existen muchos tipos de pobreza, y muchas escalas dentro de ella, pero la mayoría de estas pobrezas acaban afectando a las féminas, incluso, robándoles su tiempo.

Marisa Escuer

Profesora de la UOC y Docente de Secundaria

@marisaescuer

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