EL PRECIO DE LA ENERGÍA DOMÉSTICA: MEDIAS VERDADES, PROMESAS Y FANTASÍAS

Vivimos momentos de periodismo monotemático: este verano, las televisiones han informado, día a día, del precio de lo que llaman “luz” (que en realidad es de la energía eléctrica), en un formato e insistencia parecidos a la de los muertos de pandemia. Nos han angustiado con récords de precio, en un verdadero tsunami que ha llegado a triplicar los precios que recientemente se pagaron. Evidentemente, se ha desatado la trifulca: entre socios de Gobierno, entre Gobierno y Oposición, con las eléctricas, etc.

Y en medio de la batalla, la palabrería: que no se puede hacer nada porque Europa no deja (como se dijo con el IVA de las mascarillas), que si se puede, que hay que cambiar la subasta (ahora pagamos sardinas a precio de gamba roja), que se van a enterar las eléctricas con la empresa nacionalizada que vamos a crear, que ahora te suelto un paquete de medidas, que yo te contraprogramo con otras, que más o menos toda Europa paga lo mismo, etc.

Voy a intentar poner “luz” en el recibo de la “luz” (en realidad, de la energía eléctrica). Empecemos con “medias verdades”. Que en toda la Unión Europea el precio del MW es muy parecido. Es cierto, pero se debería comparar no el precio del MW si no el precio final que paga el consumidor, teniendo en cuenta que la Administración en España tiene una malsana tendencia a colgar de servicios básicos costes que debieran figurar en los Presupuestos Generales (como el saneamiento en el recibo del agua de boca) Teniendo en cuenta que de lo que pagamos sólo un 40% tiene que ver con nuestro consumo (incluido el tema de la potencia instalada, que si se analiza bien es absurdo ya que pagamos independientemente de que consumamos o no) la Administración tiene un recorrido de un 60% para hacer cosas, más allá de la rebaja del IVA. Esto de la rebaja del IVA no lo veo claro: si el precio de los combustibles para vehículos sigue su escalada, ¿también van a rebajar el IVA de gasolinas y gasoil?.

El capítulo promesas es amplio: nuevas leyes, nuevos paquetes de actuación, intensificación de las energías renovables (cuando hoy por hoy el precio del MW es independiente de cuánta energía renovable dispongamos ya que manda el gas), control del desembalsamientos especulativos, que vendremos a pagar lo mismo que en 2018…De momento no opino sobre las promesas, porque soy un humilde comentarista de la realidad, no soy profeta de qué ocurrirá. Cuando pase por supuesto que diré la mía.

En el camino de las fantasías hay que hablar del autoconsumo, es decir que nos instalemos placas solares en el tejado. Alguien lo ha propuesto y es evidente que este es en parte el futuro, hacia donde hemos de ir pero el problema lo tenemos ahora. Ahorrar en energía porque nos la fabricamos (recuerden que deberán seguir “enchufados”, por lo que seguirá habiendo factura) puede ser la solución a -7 años vista, pero no es la solución para el precio actual de la energía. Hay que tener en cuenta que no todo el mundo dispone de superficies en techo adecuadas para producir energía (por la orientación o por la escasez), que no todo el mundo vive en climas óptimos para la fotovoltaica y que hay que pagar y amortizar la instalación. Es decir, estaremos 6-7 años pagando lo mismo o más para que pasado este tiempo veamos claramente un ahorro (en el supuesto que las leyes del mercado no se hayan alterado) ¿Todas las familias pueden meterse en este gasto hoy para pagar manos mañana?. Por supuesto que conozco que existen soluciones imaginativas, empresas que ofrecen un “llave en mano” sin coste inicial…pero sea como sea, el propietario acaba pagando la instalación (de un modo u otro).

En este ámbito, unas ayudas económicas suficientes de las Administraciones podrían impulsar decididamente el autoconsumo, una vez superado el estúpido “impuesto al sol” que el gobierno del PP implantó (cuando era ilegal instalar tus propias placas solares) y que ha sido un pesado freno al desarrollo de las renovables a nivel doméstico.

No obstante, me temo que cualquier avance en el autoconsumo, con la consiguiente pérdida de mercado de las empresas energéticas, sea compensado con la facilidad para desarrollar grandes parques eólicos y fotovoltaicos, que consumen paisaje y territorio. Pero de esto hablaré otro día…

Ferran Vallespinós Riera

Dr. en Ciències biològiques, Investigador Científic del CSIC

Alcalde de Tiana (1995-2007)

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