Fusae Ichikawa

Sin ninguna razón nos vemos obligadas a ser sumisas, a sacrificarnos ya ser castas …

Fusae Ichikawa vivió un periodo de cambios en su país, Japón, luchó por el voto femenino, que la mujer japonesa dejara de ser un adorno en la vida del país.  En su larga vida, casi 90 años (1893-1891), en la mayoría de las ocasiones no pudo votar, elegir sus representantes, ya que hasta 1945, acabada la Segunda Guerra Mundial, y por casi imposición norteamericana, pudieron finalmente hacerlo. Pero, aunque un derecho tan básico le fuera negado, no paró su empeño de conseguirlo, como un primer paso en un camino nada fácil, ya que vio y consiguió, el que la mujer japonesa pasara de una situación de inferior al hombre en cualquier ámbito, a convertirse en una igual.

El padre de Fusae no dejaba de ser contradictorio, por un lado, desde pequeña pudo ver como su padre (Fujikurō Ichikawa) golpeaba a su madre (Tatsu Ichikawa), aterrorizada en un rincón e incapaz de moverse, y ella no pudiera hacer nada, mientras estas acciones no eran mal vistas ni pudieran recurrir a nadie; y, por otro lado, era un hombre progresista haciendo que sus hijos, sin distinción de sexo, recibieran una buena educación. Puede que ese momento contradictorio de cambio, entre la tradición y el progreso, lo sintiera su padre y lo vivió ella directamente.

Tras la escuela primaria asistió durante un breve periodo a una escuela de chicas progresista en Tokio, donde se había trasladado.  En esta escuela la directora era una gran defensora de las mujeres.

Fusae asistió a escuelas públicas de educación superior que la preparaban para la única profesión posible, y respetable, para las mujeres en aquel momento: enseñar.

El mundo era muy limitado para una mujer, las líneas ya trazadas, el futuro en muchas ocasiones decido totalmente por otros, normalmente los hombres de la familia.  Y aunque ella tuvo la suerte de tener una educación progresista para su momento, cuando empezó a ejercer como maestra comenzó a criticar las limitaciones que tenían las chicas, y como ella misma decía “la curiosidad y la timidez han sido ignoradas en nombre de la feminidad”.

Evidentemente, el tener un salario y cierta independencia económica era muy importante para ella, pero también se sentía frustrada por las limitaciones que le imponían por ser mujer.  Por todo ello, el año 1916, decide abandonar la enseñanza y buscar nuevos horizontes.

En medio de este torbellino de ideas, nuevamente la sociedad tradicional quiere imponerle algo: el matrimonio.  Ella es consciente de lo que sucede si lo rechaza, por un lado, puede que soledad, pero por otro lado ganará confianza en si misma y se podrá demostrar de qué es capaz.  La decisión está tomada.

Toda decisión difícil puede conllevar a un camino inexplorado que llega a ser más satisfactorio, así se convierte en reportera del Nagoya Shimburn (Nagoya News), e inicia un nuevo trabajo, el periodismo. Con este nuevo trabajo puede investigar la situación de las mujeres, las organizaciones que existían, puede conocer la realidad femenina del país tal y cual es. El mundo se le queda pequeño y vuelve a Tokio.

Está ansiosa, casi podíamos decir sedienta, de nuevos conocimientos, de conocer a gente, de sumergirse en la intelectualidad del país y en los movimientos sociales que tanto le interesaban, los de las mujeres. Una cosa lleva a otra en el año 1919 se la nombra secretaria de Yuaikai (Sociedad de amigos), para ocuparse de su sector femenino.

Pero no todo es perfecto, las mujeres (que recordemos no tenían aún voto) no tienen igualdad de derechos laborales en el Japón, y se da cuenta de que las cosas no son fáciles, “antes de trabajar en un movimiento sindical para mujeres, tendría que trabajar en un movimiento de mujeres por la igualdad entre hombres y mujeres. difícil elevar la posición de las mujeres trabajadoras dentro de la federación, renuncié cuando me di cuenta de que la conciencia de los trabajadores japoneses era extremadamente baja”.

Decide centrar sus energías en el movimiento feminista, que, en este momento, a pesar de los problemas y restricciones, es rico e interesante en Japón. De esta manera conoce a las grandes figuras del momento, especialmente a la líder de la organización Seito, también conocida como Bluestockings, este nombre hace referencia un grupo intelectual de mujeres que surgió en Inglaterra en el siglo XVIII (Hiratsuka empezó a publicar en 1911, con cuatro compañeras de la universidad, la revista Seito, que significa Media azul. Esta revista de arte y literatura fue pionera en el campo de los derechos de la mujer japonesa moderna y su primer número comenzaba con la frase: “Al principio las mujeres eran el sol”. La revista se publicó hasta 1916), Hiratsuka Raicho.  Entre ellas nace una gran amistad y surge una relación de trabajo conjunto.  Así en 1919 aparece Shin Fujin Kyōkai (Asociación de Mujeres Nuevas), que proyecta un programa diferente para el feminismo japonés, buscando la presencia de las mujeres tanto en la vida cultural como en la política, con un objetivo básico fundamental: la igual de derechos entre hombres y mujeres.

¿Pero, cómo se puede conseguir este objetivo?  La idea es clara, actuando y cambiando desde la base. Por tanto, buscan una mejor formación para las mujeres en niveles más altos, una coeducación en las escuelas primarias, una igualdad ante las leyes, y, naturalmente, el sufragio femenino.

Desde el primer momento tienen mucha actividad, conferencias, consultas personales, publicaciones a través de un boletín, Josei Domei (Liga de Mujeres), etc.

No tener derecho al voto limitaba mucho sus acciones, especialmente el posibilitar una serie de cambios legislativos que eran fundamentales.  Ante esta traba deciden escribir al parlamento (Dieta) una carta avalada por más de 1.500 mujeres, objetivo, acabar con una ley que negaba la posibilidad de reunión de las mujeres.  La importancia era vital, si no se derogaba esta ley la organización, participación y asistencia a reuniones políticas por la parte de las mujeres se convierte en un delito.  Otro punto problemático del momento hacía referencia al matrimonio, pero no a cualquier matrimonio, sino a que hombres con enfermedades de transmisión sexual se casaran, y yendo más allá, el permitir a las mujeres divorciarse de un marido con este tipo de enfermedad. Podemos pensar que era un tema menor, pero considerando la situación de la mujer en ese momento, era un tema sumamente grave.  Ellas frente a estos hechos carecían de derechos y recursos. Pero esta segunda petición fue rechazada de plano e inmediatamente, en la sociedad japonesa del momento la prevalencia del hombre frente a la mujer era clara, esta petición, por tanto, carecía de sentido.

Vista la respuesta de la Dieta han de ejercer presión de alguna manera, de esta manera, como en la mayoría de parlamentos, había una galería para los visitantes, en ella se pusieron este grupo de mujeres, y Fusae entre ellas, escuchando en silencio a los parlamentarios.  Esta fue una de sus acciones más destacadas. 

Frente a esta presión psicológica Fusae Ichikawa e Hiratsuka fueron detenidas, acusación, el perjudicar la paz del momento.  Pero al contrario de lo que pensaban los parlamentarios este hecho solamente sirvió para que la opinión pública apoyara sus peticiones.  Finalmente, dicha petición, la de reunión de las mujeres, fue aprobada en 1992.  Ellas ya eran libres de organizar reuniones, reunirse, hablar, participar, y todo públicamente.  Era un gran pequeño paso en este avance lento pero firme hacia la igualdad. Después de esta victoria la Asociación de Mujeres Nuevas se disolvió, Fusae tenia una clara idea: conquistar los derechos negados a las mujeres.

Hay que buscar nuevas miradas y horizontes, el progreso de la lucha de las mujeres es muy lento en su país, y Fusae se va una temporada a Estados Unidos, allí establece contactos con movimientos de mujeres, con líderes femeninas sindicales.  Aspira y respira nuevos aires, mucho más firme, y podríamos decir mucho más radicales y reivindicativos que en su país. Volver al Japón es volver con una nueva fortaleza y ánimos, es volver con nuevas ideas, nuevos espíritus, o como ella lo llamó iniciar “el periodo de la esperanza”, y centrarse en aquello que más ayudará ahora y en el futuro a las mujeres, conseguir su derecho a votar.  Mientras comienza a desarrollar estos nuevos proyectos trabaja para la OIT investigando las condiciones laborales de las mujeres.

A partir de 1924 que todo ella ha cambiado tras su estancia en Estados Unidos crea la Kakutoku Dōmei (Liga del Sufragio de la Mujer). Poco tiempo después, 1927, renuncia a su trabajo en la OIT para centrarse en la Liga del Sufragio.  Quieran o no, todos los partidos políticos del país son conscientes que el voto femenino es algo que no se puede obviar, es un problema real, aunque no siempre con la misma respuesta.  Los grupos conservadores la acusaban de carecer de sensibilidad femenina: “El público conservador se opuso al sufragio femenino creyendo que el lugar de la mujer estaba en la familia, porque el ideal de la mujer japonesa era ser una buena esposa y madre, y si una mujer debería tener los mismos derechos políticos que los hombres, probablemente surgirían conflictos dentro de la familia, destruyendo así el sistema familiar tradicional que había sido el centro de la vida japonesa desde la antigüedad”.  Pero tampoco por la izquierda era bien mirada.  Tanto comunistas como sociales criticaron el posible sufragio femenino ya que en sus reivindicaciones no había una oposición clara al sistema capitalista.

Además de estos problemas el grupo de mujeres de la Liga comenzó a desintegrarse, el sacrificio personal y financiero les estaba agotando. El sufragio femenino va cayendo en el olvido, en 1930 prácticamente ya se ha olvidado, hay otros problemas agobiantes en el país, y la agenda de las mujeres pasa al final de la lista, hasta excluirse totalmente de la misma.

Pero Fusae no puede renunciar a aquello que ella siente como innegable, y en 1933 comienza de nuevo, crea una nueva organización la Tokio Fujin Shisei Jōka Renmei (Alianza de mujeres de Tokio para un gobierno municipal honesto), un objetivo claro, involucrar a las mujeres para conseguir un gobierno limpio, y criticar y cuestionarse decisiones que perjudicaban a todos, como el aumento de los precios de combustible, entre otros puntos. Pero nuevamente, y a pesar de sus esfuerzos de concretar objetivos generales no tuvo mucho éxito. El gobierno tenía claro qué y cómo debían actuar las mujeres, y para ello creó organizaciones para defender lo que llamaban el “orden natural” de la sociedad.

El panorama político japonés es complicado, en 1936 estalla la guerra contra China, guerra a la que Fusae había criticado oponiéndose, y en el momento del estallido de la misma muchos líderes, y en especial las mujeres, que se habían opuesto fueron sometidas a una gran presión policial.

A pesar de todo ello no paró organizando grupos de mujeres a participar en prácticas de responsabilidad civil, entre otras cosas.

El año 1942 el gobierno nipón estable la Dai Nihon Fujinkai (Asociación de Mujeres del Gran Japón) para todas las mujeres adultas.  La idea es clara, restaurar “la naturaleza fundamental de la mujer que ha sido dañada por las ideas occidentales”.  Curiosamente Fusae es nombrada asesora del mismo.  Más tarde este hecho impuesto, y que no abandonó dado su compromiso con las mujeres, será visto como una colaboración con el gobierno japonés.

Las ciudades japonesas fueron bombardeadas, se volvió a la zona rural y a la granja familiar para sobrevivir.  ¿Y cuál era su balance tras tantos años de lucha?  Ciertamente muy pequeño: el poderse reunir las mujeres.

Estados Unidos, como potencia ganadora de la guerra, ocupa Japón, el tiempo no para y solamente diez días después de la rendición organiza el Sengo Taisaku Fujin Iinkai (Comité de Mujeres sobre Contramedidas de Posguerra), nuevamente para conseguir el sufragio femenino.  En este momento el gobierno de ocupación de Estados Unidos presiona al parlamento japonés, la Dieta, y el año 1945 se otorga el voto a las mujeres.  Ha llegado el gran triunfo, ¿o tal vez no?  Poco antes de las primeras elecciones en las que las mujeres pueden votar por primera vez es castigada por funcionarios norteamericanos considerada colaboradora del gobierno nipón, se le prohíbe participar en política.

En cierto modo todos le abandonan, ha de sobrevivir de alguna manera y vuelve nuevamente a la granja familiar a criar verduras y pollos para ganarse la vida.  El tiempo libre lo ocupa en escribir todo lo acontecido en relación con las mujeres.

La purga de Fusae fue una tremenda ironía; posiblemente la defensora viva más importante de la democracia en Japón, y la mujer que más había trabajado para hacer posible participación de las mujeres política, es excluida de la vida pública. Finalmente, llega una petición con más de 170.000 firmas protestando por la exclusión y castigo al que es sometida Fusae, y algo se consigue, en 1950 se le levanta el castigo.

A partir de este momento comienza un periodo de actividad política en el parlamento, es elegida por cinco mandatos para la Cámara de Consejeros.  No se alió con ningún partido, era lo que diríamos una anti-establishment.

Desde ese momento interviene en política nacional e internacional como lo hace en el conflicto de Vietnam, convirtiéndose en un referente político en muchos países.

Su larga vida, vivió 87 años, tuvo muchos altibajos, tardó mucho en conseguir sus objetivos, y no siempre fue fácil, incluso en la victoria ella tuvo que pasar por una derrota personal.  Pero su compromiso fue siempre el bienestar y mejora de las mujeres, nunca abandonó sus objetivos, nunca las abandonó a pesar de todo.

La historia no sería la misma sin mujeres como ella, mujeres que renuncia a todo a cambio de que todas podamos hoy vivir más libremente.   

Fusae Ichikawa, una mujer que luchó por las mujeres.

https://web.archive.org/web/20071216025540/http://www.rmaf.org.ph/Awardees/Biography/BiographyIchikawaFus.htm

https://www.ichikawa-fusae.or.jp/

Marisa Escuer

Professora de la UOC i Docent de Secundària

@marisaescuer

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