“No puede haber liberación de la sociedad africana sin la liberación de las mujeres africanas”

Molara Ogundipe

Molara Ogundipe escribió en 1994 el libro Re-Creating Ourselves: African Women & Critical Transformations, y en este texto incluye el capítulo titulado, “Stiwanismo: feminismo en un contexto africano”, en el que define una definición y concepción del feminismo africano que tendrá gran importancia y se replantea algunas concepciones aceptadas hasta aquel momento.

Abiodum Omolara Ogundipe-Leslie (1940-2019), más conocida como Molara Ogundipe, fue activista feminista nigeriana, poetisa, editora, ideóloga del feminismo en su continente.  Su padre era misionero, su madre profesora de inglés y matemáticas.

Era una familia un poco atípica, ya que fueron de los primeros cristianos conversos nigerianos, este hecho y un muy pronto contacto con la cultura occidental, le confieren una educación y formación un poco diferente a la tradicional.

Estudió en los colegios más prestigiosos de la zona, y también sus estudios universitarios fueron un tanto diferentes, ya que estudió en la Universidad de Ibadan, ésta era en Nigeria una facultad dependiente de la Universidad de Londres, licenciándose en Artes.

Molara fue, por tanto, educada en un ambiente de influencia occidental y muy competitivo.  Pero su formación no terminó allí, la completó en los Países Bajos en la Universidad de Leiden, donde terminó su doctorado en teoría de la narrativa.

Complementó esta etapa publicando en diarios nigerianos, como The Guardian y The Nation, posteriormente enseñando en diferentes universidades, incluyendo en la que había estudiado en su país.

Pero es su trabajo literario, apostando por los temas de género con un posicionamiento claro, los que la harán destacar en la literatura.

Sus trabajos tienen unas líneas muy variadas: Sisterhood is Global: The International Women’s Movement Anthology, Sew the Old Days and Other Poems (1985), Re-Creating Ourselves: African Women & Critical Transformation (1994), como los más destacables.

Será en este último libro donde incluya texto crítico, “Stiwanismo: feminismo en un contexto africano”, desarrollando su teoría del Stiwanismo (acrónimo de Social Transformations Including Women in Africa) para incidir en la participación de las mujeres como iguales en la transformación social de África.

Pronto aparecen otras teorías y posicionamientos: la escritora y académica nigeriana Acholonu propone el concepto motherism, en el que la maternidad, la crianza y el respeto por la naturaleza son los ejes principales del discurso.

Más adelante, Obioma Nnaemeka formula otra alternativa, el nego-feminism, basada en la negociación y la cooperación, en la filosofía de dar y recibir propia de su cultura de origen, la Igbo, en Nigeria, y de muchas otras africanas.

Molara nos propone, por tanto, una teoría feminista propiamente africana, que enraíza con su mundo y su tradición.  Ella que ha sido educada con pleno contacto con la cultura occidental, argumenta que el feminismo no es relevante para África, ya que el feminismo que les ha llegado (el existente y dominante) es un esfuerzo extranjero/occidental del que ellos (los africanos) no necesitan participar.

El Stiwanismo busca un feminismo netamente africano, y aunque en el momento de su presentación, el año 1994, había ciertos feminismos indígenas que estaban buscando su lugar, el stiwanismo es el único que se constituye en forma de una teoría completa, ya que relaciona diferentes temas tales como historia, género, política, raza, y dinámica social.

Molara es consciente que su posicionamiento puede ser criticado, y en un intento de adelantarse a ello expone: “STIWA trata sobre la inclusión de las mujeres africanas en la transformación social y política contemporánea de África”.

¿Pero realmente sirve de algo esta teoría, resulta necesaria en el contexto en que se desarrolló?  Y la misma Molara nos responde “el tema del género no ha sido reconocido, probado, examinado y confrontado por los teóricos de la liberación y el cambio africanos”, acabando con que debe haber un nuevo reordenamiento de la sociedad (y la estructura familiar en particular) para tener una transformación verdadera y exitosa.

Su idea es muy clara, “las mujeres africanas deben teorizar sus propios feminismos”.  Su postura es muy evidente, el cambio no puede venir de fuera como una imposición ajena a la tradición, la cultura y las maneras de hacer africanas, ya que “no puede haber liberación de la sociedad africana sin la liberación de las mujeres africanas”.

Pero no reniega totalmente de las feministas blancas, han existido, existen, han hecho cosas importantes, han escrito, han ganado, han perdido, han acertado y se han equivocado.  Hay por tanto que leerlas, que conocerlas, que saber de ellas, nunca ignorarlas como si no hubieran ni hecho nada ni no existido.  De estas feministas blancas se puede aprender aquello que nos sirve y lo que no nos sirve, aquello que será relevante para las africanas y aquello que no.

En el preámbulo de su obra, Molara sostiene que el stiwanismo debería aplicarse a la totalidad de África, no solo al África “negra”, o al África “occidental” o “subsahariana”, y no solo a los grupos étnicos del lector, sino a todo el continente de África.

Tiene una visión total de África, un sentido unitario, que más adelante se demostrará que no es tal.

De esta manera propone la creación de una sociedad harmoniosa, considera que lo que se quiere en África es una transformación social en lo que respecta a la igualdad de género. Los hombres y mujeres han de ser los responsables de esa transformación. Según Molara, la “mujer africana” no puede ser contextualizada de manera analítica, sino que tiene que ser considerada, analizada y estudiada en la complejidad de sus realidades existenciales, su clase, cultura, raza, etnia entre algunas variables.

Molara considera que puede no haya una única manera de definir a la mujer africana, pero estas diferencias que existen y coexisten han de ser eliminadas para avanzar, por ello afirma: “esto lo hacen apoyándose en los elementos comunes que les unen, que incluyen cuestiones relativas al cuerpo de la mujer, su persona, su familia inmediata, su sociedad, su nación, su continente y su ubicación dentro del orden internacional y político, porque esas realidades del orden internacional, económico y político determinan la política africana y su impacto en la mujer”.

Molara nos presenta cinco aspectos que frenan en ocasiones e impiden en otras el desarrollo pleno de las mujeres africanas:  

  • la herencia de la tradición feudal.
  • el retraso de las mujeres vinculado a la pobreza, pero también a la colonización y al neocolonialismo económico (entre otros)
  • por otro lado, los hombres africanos deben renunciar a la estructura patriarcal
  • además, el orden económico internacional que da prioridad en función de la raza y la clase social
  • y, finalmente, las propias mujeres que a lo largo del tiempo han interiorizado una imagen negativa de ellas, y con ello favoreciendo el patriarcado y las jerarquías de género.

Molara tiene una visión muy diferente a la Occidental, ya que afirma que las mujeres tienen todavía un halo sagrado que les otorga poder, el poder de la menstruación (los hombres respetan este período de manera muy clara); el poder de su cuerpo desnudo, que los hombres consideran impuro el ver a una mujer desnuda; pero también habla del poder de la manipulación vinculado a las violaciones, pero alega que son de influencia occidental.

Pero Molara entra en otros temas más complejos, como la poligamia, a la que considera deber ponérsele fin, o el hecho de tener un hombre al lado para que los hijos tengan un padre, y por tanto la protección masculina.

Pero es consciente que hay mujeres en su mundo que les va bien el tener un hombre al lado, por una cuestión económica. En este punto realiza una fuerte crítica, ya que esta dependencia económica hace que las mujeres no puedan ser auténticamente libres, y critica el mantenimiento de determinadas tradiciones como la dote o el precio de la novia que beneficia a la familia de la esposa del novio. El mantenimiento de estas antiguas costumbres influye negativamente sobre las mujeres, impidiendo su total libertad y autonomía.

El problema es cómo llegar a una situación ideal, para ello Molara también nos da una respuesta: las mujeres y los hombres deben ser copartícipes en la transformación social de África.  Molara sostiene que no puede haber primero una acción de los hombres para cambiar la sociedad y luego introducirse el tema de género.  Son dos cuestiones que van íntimamente vinculadas, no pueden ir separadas en ningún momento. Los hombres africanos han de ser feministas, ayudando en este empeño a las mujeres de su familia y entorno.  Es lo que se denomina feminismo universal, que más adelante apareció en el libro de Chimamanda Ngozi Adichie “Todos deberíamos ser feministas”.

Esta idea de colaboración conjunta irá tomando forma poco a poco, ya que ni la independencia de las antiguas colonias africanas, ni las actuales políticas conducirán a esta colaboración mujeres-hombres. Hay, por tanto, que organizar a las mujeres, dales instrumentos como la educación, proponerles reuniones y causas concretas.

Molara propone, con su stiwanismo, una transformación social completa y compleja, en la que las mujeres africanas (todas ellas) estén incluidas como uno de sus ejes fundamentales, porque ni la sociedad, ni la economía, ni la política africana se transformarán sin las mujeres. En el centro de su teoría hay una idea bastante simple: incluir a las mujeres en las discusiones y movimientos entorno al cambio para los entornos y lugares en los que las mujeres participan.

La vida de Molara está llena de acciones en favor de este feminismo universal (y total) africano, basado en la tradición, pero también en la inclusión de los hombres.  Entre sus muchas acciones podemos incluir el ser fundadora y directora de la Fundación para la Educación y Monitoreo Internacional (The Foundation for International Education and Mentoring), la cual se dedica a enseñar a mujeres jóvenes la doctrina y virtudes de las teorías feministas y de equidad de género.

Y aunque Molara no haya abandonado su visión del feminismo africano alimentó postulados posteriores, planteó dudas y problemas, también soluciones, pero hay algo indudable que hizo, buscó el lugar de África en el feminismo internacional, un lugar con sus señas propias de identidad, buscando las raíces del mismo en las tradiciones populares.  Molara puso África en el feminismo mundial con letras mayúsculas, no como un subproducto o copia de otros modelos que no respondían ni a su entorno, ni a su realidad ni a su historia, porque la sociedad africana no puede avanzar sin la liberación de sus mujeres

Molara Ogundipe, un nombre a recordar y a considerar.

https://www.premiumtimesng.com/entertainment/artsbooks/217933-omolara-ogundipe-leslie-literary-feminine-cultural.html

Marisa Escuer

Professora de la UOC i Docent de Secundària

@marisaescuer

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