Las guerras, los escándalos, las corrupciones, pueden contarse de muchas maneras y pueden ser objeto de géneros periodísticos diferentes. En esta sofisticada ingeniería dialéctica, que poco a poco se va tejiendo, la apariencia y la realidad, lo verosímil y lo verídico tienden muchas veces a confundirse. Ben Bradle, el que fuera director del Washington Post lo explicaba con claridad: “las cámaras de televisión grabaron un magnifico material, repleto de acción: negros contra blancos, polis contra negros, todo sobre un fondo de fuego incontrolado. No decía mucho de la verdad, simplemente era buena televisión”.
J. Ramón Martínez
Periodista