Sin ánimo de pecar de optimista, quizás sean la guerra de Gaza y Ucrania -y la vuelta del terror y del sufrimiento de lo que significan los conflictos armados en la historia de la humanidad- lo que podría hacernos madurar como sociedad. Podría ser nuestra gran catarsis del siglo XXI: una vuelta al pragmatismo, al realismo y a la política del bien común. Se trata, en definitiva, de moderar las tendencias ideológicas que pueden poner en peligro la paz, desde las visiones imperialistas hasta los nacionalismos más exacerbados. Y con más motivo en sociedades cada vez más globales y postnacionales. Hoy es más lo que nos une que lo que nos separa: apenas existen fronteras, vemos las mismas series y nuestros jóvenes escuchan la misma música. Es un tiempo para volver a escucharse.
J. Ramón Martínez
Periodista