Panfleto cívico/39

De aquella Catalunya laica, moderna y progresista de los comienzos de la Transición, hemos pasado, poco a poco, a un nacional-populismo que ha radicalizado, dividido y confrontado a la sociedad catalana como nunca hubiéramos imaginado. El mensaje de «ciudadanos de Catalunya» del honorable Josep Tarradellas, que supo aunar a los catalanes de nacimiento y adopción, se fue diluyendo con el tiempo. Y es que no fue este un discurso en términos de ganar o perder, sino de convencer a los demás de las justas aspiraciones. Un camino de construcción y no de pelea; una política, no de agitadores, sino de políticos responsables. La pregunta que muchos nos hacemos es cómo fue posible que no supiéramos recoger ese legado de convivencia y civilidad, y, en su lugar, terminara extendiéndose la enemistad y la animadversión. «¿Por qué nos veis como enemigos?». Es la pregunta que siempre me seguiré haciendo.

J. Ramón Martínez

Periodista

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