Experiencias de un joven emancipado

Por fin ha llegado el día. Después de años ahorrando, decides que ha llegado el momento de abandonar el nido. No tienes un trabajo indefinido que vaya a ser tu fuente de ingressos permanente, pero en tu empleo actual has conseguido cierta estabilidad y tienes esperanzasque te renueven el contrato unos años más, así que saltas al abismo de la búsqueda de un piso.

En primer lugar, te planteas un alquiler. Algo barato y pequeño puede estar bien para empezar, no se necesita un palacio para uno mismo y una segunda persona, dado el caso. Te pones a buscar en los innumerables portales de búsqueda de inmuebles en busca de tu primer hogar y empiezas a barajar opciones. Sería necesario algo medianamente cerca del trabajo para ahorrar en costes de transporte. También que esté en una zona tranquila, relativamente cerca de algunos comercios o superficies comerciales para realizar la compra. Aplicas los filtros y empiezan a salir los resultados. Maravilloso piso en Barcelona sin amueblar, de 50m2, 1200€. Piso amueblado, con 2 habitaciones, un baño, una cocina y un salón, también de 50m2, 1200€.

Sigues buscando y ves que todas las opciones se parecen bastante y oscilan entre esos precios, 100 euros arriba o abajo. Así que, temeroso de ti, decides buscar alquileres más baratos, visto que las actuales sugerencias drenan la totalidad de tu sueldo, lo que te dejaría a 0 nada más empezar el mes.

En esta ocasión, decides ser realista y marcar un tope. Sabes que no puedes gastar más de la mitad de tu sueldo en un alquiler, visto que hay más gastos a cubrir en unamensualidad. Reanudas la búsqueda con tu nuevo criterio y te encuentras en una encrucijada. Nuevamente,un piso de 50m2 por 695€, bastante digno, en la otra punta de la ciudad, lo que te conlleva, como mínimo, una hora de transporte por cada trayecto; otra opción, esta vez cercana al trabajo, talcomo querías, y por el mismo precio que el anterior inmueble, pero de 25m2, tipo estudio. Te sientas a ponderar qué prefieres. Razonas que un piso pequeño para ti no es un problema, con lo cual, cualquiera de las dos opciones es válida. Ahora debes decidir si prefieres vivir en un piso pequeño a una hora de tu actual trabajo, lo que conlleva un gasto adicional en transporte, o bien un minúsculo inmueble a 5 minutos de tu empleo, pero por un precio proporcionalment mucho más elevado.

Entretanto, enciendes el televisor y pones un debate de fondo en una conocida cadena de tirada nacional. Escuchas un debate con el que te sientes identificado, en el que un hombre de más o menos tu edad y en tu situación expone su casuística, una que se podría aplicar a la pràctica totalidad de la juventud, siendo rebatido por un profesor de Economía haciendo labores de tertuliano, el cual alega que su problema es “que eres muy cómodo, quieres ir andando al trabajo y eso es un lujo” y invitándole a irse a vivir a otros municipios, mucho más alejados de su trabajo, bajo el falso pretexto que allí el alquiler es mucho más barato.

Vista la clara desinformación del profesor, y obviando ese burdo intento de maquillar una realidad a la cual claramente no se ve sometido dado su privilegio, decides retomar la búsqueda de la que será tu futura vivienda mientras escuchas los últimos compases del debate. “Lo que no voy a hacer es perder la vida en el transporte público”, alega el joven. Asientes. Y bajo esapremisa, te aventuras a concertar una visita con el piso más cercano al trabajo, el cual claramente es más caro, pero más se adapta a tus necesidades. Sabes bien que la juventud no es cómoda por mucho que se repita hasta la saciedad en los medios. Sólo buscas un estilo de vida digno, que no te condene a pasar media vida en una oficina y la otra media viajando bajo tierra hasta ella. Y como joven emancipado, te animo a no desesperar. Saldremos de esta.

Raül Martínez

Treballador Social

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