Fenia Chertkoff

“Y para conseguir la igualdad civil para ambos sexos, es necesario reformar el Código Civil, pero a que revolucionar el Código Civil en provecho de las mujeres y darles esos derechos, si para conservarlos no están armadas del voto, ¿si no tienen el sufragio político? Por eso hemos pedido los derechos civiles y políticos”

Cada vez se habla más del empoderamiento tanto de la mujer como de otros sujetos o ámbitos, yo prefiero la palabra fortaleza, aunque puede que su significado actualmente parezca menos contundente que estar empoderada, ya que estar con fortaleza o fuerte puede hacernos pensar en unas dimensiones físicas, pero no tanto psicológicas ni de acción.

Utilizaré por tanto empoderamiento.

Estar empoderada nos conduce a una iniciativa, y una iniciativa nos conduce a una acción, al final pueden suceder varias cosas, pero realizada la acción puede comenzar una cadena que nos conduzca a un cambio.

Y todo comienza por un empoderamiento.

Tal vez Fenia Chertkoff no conocía la palabra, empoderamiento, pero sí la iniciativa y la acción, hoy la definiríamos con una mujer decidida, fuerte, empoderada.

Fenia nace en la Rusia zarista, a orillas del Mar Negro en la ciudad de Odessa en 1869, y fallece en Argentina, Buenos Aires, en 1927, a la edad de 59 años.

Nacida en un ambiente convulso, como era el régimen zarista del momento, con movimiento de izquierda, de liberación, que reclamaban cosas elementales que ya tenía en parte Europa, aprendiendo desde pequeña la necesidad de reclamar para conseguir.

Hija de Moisés Chertkoff (nacido entre 1810 y 1864, fallecido en 1914) y Axina Rosa Demiroy (nacida entre 1810 y1864 y fallecida en 1919), el matrimonio tuvo nueve hijos (David, Fenia, José, María, Mariana, Issac, Adela, Nina y Naúm), de los cuales muchos fallecieron, quedando al final cuatro hijos.

Fenia había nacido en una familia privilegiada ucraniana, en un sector de la sociedad que podía y quería una formación de sus féminas, pudiendo estudiar en la Normal de Odessa, y también instruirse en música, teatro y danza. 

No era cualquier escuela, era para la élite, pero a la vez por ser una zona de persecución de judíos, de progroms.  Este hecho, ella era judía, la llevó a una militancia clandestina, contribuyendo en todo lo que podía.

Tal vez todo esto la incitó a ser institutriz, allí conoció Gabriel Gucovsky, un poeta e ingeniero, que pertenecía a una familia judía de profesionales e intelectuales acomodados pero comprometidos en la lucha antizarista.

Gabriel y su hermana, Victoria Gukovskaya, habían participado en 1878 en las protestas contra el juicio militar que se hizo contra el revolucionario Iván Martynovich Kovalsky.  Este proceso terminó en fusilamiento bajo la acusación de «resistencia a la autoridad».

Dos días después, su muerte fue vengada por Sergei M. Kravchinsky («Stepniak»), el cual asesinó con un estilete al jefe de la policía secreta. Gabriel y su hermana fueron deportados a Siberia.

Victoria fue torturada y violada por sus captores, y decidió quitarse la vida. Gabriel, luego de cumplir con su condena a deportación, regresó a Odessa enfermo de tuberculosis.

Fenia y Gabriel, pero su marido había enfermado de tuberculosis, y para recuperar su salud se fueron a Génova (Italia), donde el clima ayudaba a su salud.  Será en este país dónde nacerá su primera hija, en 1890 en la ciudad de Génova, a la que llamarán Victoria.

Pero su marido no resistió mucho y acabó falleciendo, con lo cual Fenia regresó a su ciudad natal Odessa.

En 1894, perseguida por la policía zarista, viuda y con su pequeña hija, decide emigrar, primero a Suiza y luego a la Argentina. Se instala en Colonia Santa Clara, Pcia. de Entre Ríos, una de las tantas colonias agrícolas en las que la Jewish Colonization Association entregaba una chacra a cada familia que aceptara migrar. El padre de Fenia, Moisés Chertkoff, había sido uno de los pioneros de la Colonia, llegando previamente con su mujer Rosa y sus hijos menores en 1891.

Nada más llegar se dio cuenta de la situación de los judíos, su aislamiento. Sus primeras acciones eran crear una biblioteca, consiguiendo libros en ruso y yiddish, además dando clases en ruso y castellano, idioma que no hablaba pero que fue aprendiendo a la vez que lo enseñaba.

También aprendió italiano y francés y trabajó haciendo traducciones.

Entre 1897 y 1898 viajó a Francia y Suiza, siguiendo cursos en la Sorbona sobre la experiencia de la Universidad Popular de París y en la Universidad de Lausanne. Estudia allí el método pedagógico de Friedrich Froebel, el creador de los kindergarten, que aplicará tras su regreso al país.

Froebel fue el primer educador en dar importancia al juguete y a la actividad lúdica para que el niño aprendiese a conocer su entorno. Para ello inventó unos materiales, los Dones o Regalos y las Ocupaciones. También valoraba el movimiento del cuerpo del niño y el uso de historias, leyendas, mitos, cuentos, las excursiones a la naturaleza y las canciones, las cuales utilizaba durante los juegos para relacionar los objetos del entorno del niño con estos.

Fenia y sus hermanas obtienen la ciudadanía argentina, instalándose en la ciudad de Buenos Aires y organizando ya toda su vida desde allí.  Así se instalan en dicha ciudad en la casa de Enrique Dickmann, otro emigrado ruso-judío que había pasado por Colonia Clara y también afiliado a los socialistas, y Adela se casa con él, otra hermana, Mariana, con Juan B. Justo.

En casa de su amigo conoce al cirujano y dirigente socialista Nicolás Repetto, a quien se une en el año 1901. Repetto se convierte en una suerte de segundo padre para Victoria, que por entonces ronda los diez años.

Todo un grupo con ideales, con objetivos y con esperanzas comunes.

En 1902, juntamente con sus hermanas Adela y Mariana, y otras mujeres destacadas, fundarán el Centro Socialista Femenino de Buenos Aires (CSF, 1902-1916).

Fenia expone las motivaciones del mismo: “El Centro Femenino es la única agrupación donde las mujeres, sin prejuicio de ninguna clase y con un programa claro y definido, llenan su existencia no solamente con las tareas del hogar y del trabajo, sino que amplían sus horizontes con la obra fecunda pro la emancipación económica, política y social de la clase proletaria y, por consiguiente, de la misma mujer”.

El CSF promueve campañas en favor del sufragio femenino, de la igualdad de derechos civiles y jurídicos, del divorcio, de la supresión de las diferencias entre los hijos habidos en el matrimonio y los que no (los llamados hijos naturales), la educación laica, y un sinfín de objetivos más.

Pero no se quedan en eso también promueven campañas de denuncia por las condiciones laborales de las trabajadoras en fábricas y talleres, sin olvidar su origen, también la ayuda a los exiliados rusos. Hemos de tener presente que Rusia se encuentra en una situación muy convulsa, primero la Revolución de 1905, el principio de la caída del zarismo

Promueven y dan apoyo a proyectos, como la ley de divorcio (1902), reglamentación del trabajo de mujeres y niños (1903), y en 1904 la creación de la Casa Canillita, para dar alimento, descanso y educación a toda la gran cantidad de niños que vendían diarios en la calle.

Inician la edición, junto a sus compañeras, de un diario socialista La Vanguardia.  También de un consultorio médico gratuito o la fundación de la Escuela Libre de los Trabajadores, así como la Escuela Laica de La Boca.

Una vida muy agitada que no termina aquí, ya que participa como delegada del CSF en el Quinto Congreso del PS en 1903, allí propone la emancipación civil de la mujer, reclamando sus derechos políticos.

Fenia Chertkoff está convencida, y así lo manifiesta en la Carta Abierta, que la “emancipación definitiva se realizará con el triunfo de nuestras aspiraciones, con el triunfo del Socialismo que suprimirá las clases sociales”.

A pesar de su convencimiento también se pregunta si Engels no tendría razón cuando afirmaba que “en la familia actual el hombre es el burgués y la mujer es el proletario”.

Pero el Centro Socialista Femenino realiza una serie de propuestas para terminar con la explotación de los trabajadores:

a) Prohibición del trabajo a los niños menores de 14 años;

b) Prohibición del trabajo de las mujeres que hagan peligrar su salud y moralidad;

c) Jornada máxima de 6 horas para las mujeres de 14 a 18 años;

d) Jornada máxima de 8 horas para los adultos de ambos sexos;

e)  Prohibición del trabajo nocturno para aquellas industrias en que no es absolutamente necesario;

f) Abolición del trabajo a destajo;

g)  Reglamentación higiénica del trabajo de las mujeres y de los niños;

h) Adopción de todas las medidas necesarias para prevenir los accidentes y enfermedades del trabajo;

i)  Descanso semanal de 36 horas seguidas;

j)  Al alcanzar el octavo mes de embarazo, la obrera se retirará y no volverá al taller sino seis semanas después de haber dado a luz;

k)  Creación de la sala-cuna para que las madres puedan amamantar a sus hijos;

l)  Supresión de las multas (las sanciones económicas que se aplicaban a las trabajadoras ante la mínima falta cometida).

Colabora con la revista feminista Socialista Nosotras, y también con el diario El Pueblo.

En 1910 vuelve a participar en el Congreso Feminista Internacional representando al CSF, allí interviene también como traductora de cinco idiomas (ruso, alemán, italiano, francés y español).

En 1912 crea el Comité Pro-Reglamentación del Trabajo de las Mujeres y los Niños.  Y al año siguiente crea la Asociación de Bibliotecas y Recreos Infantiles, siempre con el objetivo de sacar a los niños de las calles: “Hay que dar infancia a los niños proletarios”.

Ella tenía una gran preocupación por los niños y la triste (mala) vida que llevaban y, tal y como expresó en un Congreso: “sobre una clase de niños particularmente desgraciada: los vendedores de diarios, en favor de quienes todavía no se ha hecho nada. Todos sabemos cuán dura y penosa es su existencia”.

Describió la situación de esos niños: “Desde las cuatro de la mañana están a la intemperie, esperando a la puerta de los grandes diarios que se les entreguen los ejemplares para la venta. Naturalmente, a esa hora no han tomado desayuno alguno. En cuanto al almuerzo, de muchos casi podría decirse que se reduce a nada, un poco de torta o de pan que compran en la calle, porque sus familias viven lejos del centro. Por la noche, como lo dijo la señora Dellepiane, se encuentran a menudo niños de 8 a 12 años durmiendo en el umbral de las puertas”.

Fueron Fenia y Maria C. de Spada las que impulsaron la Asociación de Bibliotecas y Recreos Infantiles que funcionaban en los locales del partido. Los niños de la calle eran una preocupación, especialmente los de los barrios populares de Buenos Aires.  Las calles eran un peligro no solamente físico sino también moral, es por ello que las enseñanzas se realizaban de una manera innovadora y, podríamos calificar, más lúdica. Láminas, libros, juguetes, juegos racionales y ejercicios físicos, canto, paseos de estudio y labores manuales.

Se llevaba a los niños fueron a bibliotecas, museos, picnics, espectáculos, etc., a todos aquellos puntos en los que el aprendizaje fuera posible.

Esta idea va creciendo de manera clara, en 1914 ya son tres recreos en la ciudad de Buenos Aires, y pronto se extienden por todo el país, de tal manera que en 1929 ya hay nueve.

Pero este éxito molesta algunos y el Consejo Deliberante de la Ciudad exigió que estos recreos, a los que se aportaba leche a diario para los niños, debían estar fuera de los locales socialistas, y para no perder su control la Asociación alquiló con sus propios medios locales nuevos independientes.

Victoria, su hija, era profesora de Ciencias Naturales.

Fenia crea la Escuela laica de Morón, un modelo de enseñanza moderna, con horario nocturno para adultos.

Cuando en 1914 estalla la Primera Guerra Mundial, y el mundo socialista se debe replantear muchas cosas, unidad ideológica, patria o proletariado. 

Ese mismo 1914 fallece su padre y, posteriormente, su madre en 1919.

Este es un momento complicado en Europa, el socialismo había avanzado, pero también se había cuestionado, tenemos una división interna importante, el denominado movimiento espartaquista.

Los Espartaquistas era un grupo de socialistas revolucionarios alemanes, formado en 1916, cuyos principales dirigentes eran Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht. En un principio, fue una corriente izquierdista del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), a cuyos líderes criticaron. La Liga fue nombrada en honor de Espartaco, líder de la mayor rebelión de esclavos de la República Romana.

El partido socialista alemán (SPD), el primer partido socialista, se dividió entre los reformistas y los revolucionarios, representados por Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht, Fenia estaba más próxima a los reformistas, pero ello no le impidió mantener contactos con Rosa Luxemburg, que era considerada del ala más a la izquierda.

En 1918 su hija Victoria contrae la tuberculosis y se va a vivir con ella durante dos años cerca de la ciudad argentina de Córdoba, y allí funda la Biblioteca “Juventud Agraria” y una cooperativa de consumo, “Agricultores unidos”, realizando ciclos de conferencias sobre diferentes temas, como puericultura o agronomía.

Finalizada la guerra, la Gran Guerra, y como la salud de Victoria había mejorado, regresan a Buenos Aires.

Se han producido grandes cambios en el mundo, pero la Revolución Rusa marcará un antes y un después en la historia.

Hay una grave crisis de postguerra, que se traduce en importantes huelgas en Buenos Aires.

El temor a la denominada “proletarización” provoca que en muchos lugares la represión sea cada vez más fuerte.

Entre el 7 y el 14 de enero de 1919 se produce en Argentina la conocida como la “Semana Trágica”. Es una gran represión, y también muertes, que sufrió el movimiento obrero del país, siendo asesinadas cientos de personas.

Durante dicha semana se produjo el único programa que se tiene registrado en América. El gobierno radical presidido por Hipólito Yrigoyen realizó actos que pueden ser considerados de terrorismo de estado.

Fenia queda devastada por todos estos hechos y abandona la vida pública, a partir de ahora su dedicación será exclusivamente a sus aficiones artísticas, organizando un centro artístico en su propia casa.

Abandonando sus actividades, su hija se hará cargo de la dirección de La Vanguardia, entre 1918 y 1923.

Diferencias ideológicas suponen en 1927 la Creación del Partido Socialista Independiente por De Tomaso, exmarido de Victoria, burlándose de su antigua familia política llamándolas “las alegres comadres Chertkoff”, acusándola de “manejar” a las mujeres, y atacando su casa.

Señalaban a las tres hermanas como las que manejaban por detrás en el PS, de esta manera el PSI en su periódico Libertad publicó un panfleto satírico “Las alegres compadres de Chertoffia, novela histórico socialista”, escita por el doctor Germinal Rodríguez.

Fenia fallecerá un 31 de mayo de 1927 en la ciudad de Buenos Aires.

Le tocó vivir un mundo convulso, complejo, en el que ser mujer y judía implicaba ciertas limitaciones, pero en el que ser mujer y judía la hizo crecerse y enfrentarse a los diferentes obstáculos que le fueron poniendo en el camino.

Tal vez tuviera razón la afirmación que se atribuye a Engels, “en la familia actual el hombre es el burgués y la mujer es el proletario”, pero Fenia intentó reescribirla convirtiendo a los dos, hombre y mujer, en iguales ante todos y, ante todo.

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