Nuevo informe sobre Cambio Climático del IPCC: Unas breves notas

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Si se actúa ya se puede limitar el calentamiento a no más de 2ºC para finales de siglo y las emisiones a la mitad para el año 2030, y es algo totalmente factible. Pero si seguimos con el ritmo actual, nos encontramos en un aumento de 3,2ºC. Así de rotundo es el nuevo informe del IPCC del año 2022 con respecto al cambio climático.

Cabe mencionar que estamos ante una situación de crecimiento cada vez menor de las emisiones de gases de efecto invernadero a escala global. Si bien cada año se superan los récords de emisiones, la diferencia entre año y año es cada vez menor, pero no hay que conformarse con esto, como hemos visto. Ya hemos pasado el efecto que la pandemia ha generado en las emisiones globales (reduciéndolas) y volvemos a estar de lleno en su crecimiento año tras año. Ahora bien, hay que tener en cuenta que como es usual, los hogares más ricos son los que contaminan más: el 10% más rico es responsable de un 34-45% de las emisiones a día de hoy.

Este informe tiene un carácter tanto informativo como resolutivo. Es decir, mediante datos públicos intenta proponer soluciones o maneras de reducir el cambio climático. El informe apuesta, y no es ninguna sorpresa, por un crecimiento verde sustentado en las energías renovables y por estrategias de mitigación dentro del mismo modelo productivo. Pone como ejemplo a la energía solar (térmica) y fotovoltaica como las tecnologías más efectivas, viables y adecuadas en cuanto a coste-beneficio se trata.

Otro punto clave en el que incide este informe, y que suele pasar desapercibido, es en la rehabilitación de edificios para reducir su consumo de energía y haciéndolos más eficientes. En cuanto a transporte, el informe del IPCC centra la transición que se ha de llevar a cabo en dos aspectos clave: vehículos eléctricos y transporte público, con el enorme potencial que estos tienen para reducir las emisiones de este factor tan importante climática y socialmente.

Y, sorpresa, el informe alienta a transicionar hacia dietas con mayor proporción de proteínas vegetales y una menor ingesta de carne, lácteos y grasas saturadas, suponiendo esto una reducción sustancial de las emisiones de gases de efecto invernadero. Hace, todo sea dicho, una clara distinción en las emisiones que se derivan de dos tipos de ganaderías de las cuales se habló acaloradamente hace pocos meses en nuestro contexto socio-político: la ganadería intensiva y la extensiva, indicando que la extensiva es más responsable con el medio ambiente, pero que debe acompañarse además de esta menor ingesta de carne. Para que luego algunos sectores vociferen que son iguales.

En la línea del punto previo, este informe hace hincapié en la necesidad de un cambio de mentalidad a nivel tanto individual como de sociedad, ya que la mera realización de políticas públicas no es suficiente. Este cambio es más necesario en aquellos países con un mayor desarrollo, que, al fin y al cabo, son dependientes de un modelo de consumo insostenible a ojos de toda la comunidad científica. Claro ejemplo de este necesario cambio de mentalidad se encuentra en la necesidad de presentar (y dotar para que así sea) al transporte público como un servicio cómodo que ayuda a evitar el estrés asociado a la conducción en carreteras congestionadas, abandonando al coche privado como símbolo de estatus y sobre el que se ha basado la mayor parte del urbanismo del siglo pasado. Pero este cambio de mentalidad choca de frente con el modelo netamente conservador que intenta cambiar, donde se prioriza el beneficio económico y el mantenimiento del status quo por encima del abrumador consenso científico que no para de clamar al cielo año tras año por el cambio de este modelo tan insostenible y sus tan diminutos pasos hacia el camino correcto. El ecologismo, por ende, es tan importante como nunca, o incluso más, ya sea para cambiar total o parcialmente el sistema conservador e insostenible en el que nos encontramos. Trabajar para realizar este cambio en la mentalidad de la sociedad no es solo loable, sino que es necesario para que ésta cambie lo suficientemente rápido y consiga cambios profundos que eviten el precipicio ambiental hacia el que nos aproximamos.

David Fernández Cerezales

@RedHiawatha

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