Una breve reflexión sobre la (falta de) conciencia de clase

Hace años conversé con un familiar de política y  le comenté que en las próximas elecciones votaría a un partido de izquierdas.  Él respondió que hacía mal porque ese partido iba a incordiar a los ricos, quitándoles sus propiedades. Por desgracia no ha sido la única persona que ha intentado hacerme ver la derecha como mejor opción, sino que también he tenido que escuchar otros sermones de familiares acerca de las bondades de votar opciones más conservadoras – liberales. Hasta hace poco achaqué estas afirmaciones a la ignorancia y seguí con mi rumbo, alimentando mi ideología sin armar ruido más allá de las publicaciones en redes sociales.

Con el paso del tiempo me di cuenta de la peligrosidad que implicaron estas palabras, ya que mi familia no está compuesta de personas adineradas que puedan permitirse el lujo de abandonar sus trabajos para vivir de rentas, sino que han tenido que trabajar en empleos poco cualificados hasta ascender en el terreno profesional y con ello también mejorar el resto de condiciones como la vivienda o la educación. Algunos de sus hijos acabaron accediendo a colegios privados y otros adquirieron una vivienda para las vacaciones, elementos que suelen asociarse inevitablemente a clases más altas pero que en realidad fueron conseguidas tras haber llevado a cabo un esfuerzo y sacrificio. Por tanto resulta un tanto contradictorio que aun habiendo sufrido penurias para salir hacia adelante todavía defiendan los intereses de las personas pertenecientes a la clase media – alta. Puede que esto se deba a que mantengan la esperanza de llegar a formar parte de dicha clase, como bien aseguró Lakoff en su libro “No pienses en un elefante”, o quizás la respuesta radique en que se autoperciban como personas de clase media,  concepto que a día de hoy todavía no ha sido consensuado por los expertos.

Al observar los resultados de la última encuesta del CIS, Septiembre del 2021, se podrá ver cómo el 67% de los/las españoles/as se autoperciben como pertenecientes a la clase media, en concreto a la clase media- media y clase media-baja. Hay que añadir que otro resultado de la misma encuesta es que el 25,5% se situó ideológicamente en el centro. Lo lógico es pensar que si una persona se autopercibe como clase media en consecuencia votará políticas que vayan a favorecer a dicha clase, respondiendo de esta manera a lo que en su día dijo Marx acerca de la falta de conciencia de clase que tenemos las personas pertenecientes a la clase obrera, hecho que no suele suceder con la clase alta. En consecuencia esto puede provocar la falta de reacción ante el menoscabo de nuestros derechos, como ha estado sucediendo. La clave para solucionar el problema radicaría en una educación que enseñe a las personas a tomar conciencia acerca de su clase social y como tal que sepan tomar un papel activo en la sociedad desde la asertividad positiva ¿Pero hasta qué punto interesa que aprendamos a ocupar los espacios políticos, llevando a cabo cambios que quizás implicasen una mejora de calidad de vida en detrimento de aquellas que aún mantengan el poder?

Noèlia Guzmán Funcasta

Graduada en sociologia i especialitzada en gènere

@ng_funcasta

Deixa un comentari