Lillian Masediba Matabane “Mma Ngoyi”

Wathint’ abafazi, wathint’ imbokodo (“golpeas a una mujer, golpeas una roca”)

LILIAN MASEDIBA NGOYI, conocida popularmente como “Mma Ngoyi”, nació en Sudáfrica en 1911 y falleció Tanzania en 1980.

Solamente indicando el país de nacimiento nos podemos dar cuenta anticipadamente de otro problema añadido en la vida de esta mujer, el sistema de apartheid establecido en el mismo.

Marginada como pobre, como mujer, y mucho más en Sudáfrica como negra, en un sistema que marginaba a la gente de color, reduciéndolos a meros trabajadores sin derecho en un país rico. Fue la primera mujer elegida para el Comité Ejecutivo del Congreso Nacional Africano, Lillian Ngoyi era conocida como “la madre de la resistencia negra” en Sudáfrica.

Lilian nació en Pretoria, su padre fue un minero y su madre, ama de casa, lavaba ropa para ingresar más dinero para la familia de seis hijos.

La familia tenia vínculos con el jefe Phatudi de la tierra natal de Lebowa, en su familia, por lo tanto, el modelo de liderazgo, de tomar decisiones, de implicación en los problemas de la comunidad, era algo arraigado.

En una familia así, con estas dificultades, el querer estudiar era difícil, hizo la educación primaria, y, aunque hubiera deseado realizar otros estudios, realizó un curso de formación de enfermeras durante tres años, aunque no trabajó de ello, sino de costurera con una máquina en una fábrica de ropa entre los años 1945 y 1956. 

Era la fábrica textil Garment Workers’ Union of the Transvaal convirtiéndose allí en una de las referentes de la comunidad. Ello le llevó a unirse al Sindicato de Trabajadores de la Confección (GWU).

Pero sus cargos no eran honoríficos, ella era la primera en reivindicar y en sufrir las consecuencias de sus reivindicaciones, en 1950, durante la Campaña Defiance fue arrestada por usar las instalaciones de una oficina de correos que estaba reservada exclusivamente a la población blanca del país.

 En 1954, Lilian subió al escenario de la conferencia inaugural de la Federación de Mujeres Sudafricanas (FEDSAW) y dijo al grupo reunido de delegadas multirraciales: “Seamos valientes: hemos oído hablar de hombres temblando en sus pantalones, pero ¿quién ha oído hablar de una mujer temblando en su falda? ” Mientras los vítores, aplausos y risas disminuían, Lilian concluyó su discurso de manera más bien tranquila y clásica, pero contundente: todas las mujeres sudafricanas, independientemente de su raza u origen, deberían estar dispuestas a morir por el futuro de sus hijos.

En 1955, viajó a Europa como delegada a una conferencia convocada por la Federación Democrática Internacional de Mujeres, y fue invitada por delegadas socialistas a realizar una gira por Rusia, China y otros países del bloque oriental. Se convirtió en miembro del ejecutivo del ANC de Transvaal desde 1955.

En 1956 era ya la presidenta nacional de la Federación de Mujeres Africanas (FAW) y de la Liga de Mujeres del Congreso Nacional Africano (ANCWL), rama del Congreso Nacional Africano.

Mujer, pobre, obrera y negra.  En un país donde el apartheid era ley, todo muy complicado.

Consciente de todo ello, el 9 de agosto de 1956, más de 20.000 mujeres marcharon hacia los edificios sindicales en la ciudad de Pretoria como protesta por la ley de pases de 1950 (Ley de zonas urbanas).

En este movimiento intentaban una serie de mejoras legales, y así llevaron más de cien mil peticiones firmadas al primer ministro del país en ese momento, J. G. Strijdom, que se negó a recibirlas. En dicha petición las mujeres manifestaban su malestar por todo aquello que estaban viviendo, comenzando explicando que la ley de pases había causado “indecibles sufrimientos a todas las familias africanas” y que su extensión a las mujeres (con los consiguientes probables arrestos) harían de hecho que muchísimos niños se quedaran solos y sin protección. La petición concluía con estas palabras: “Las mujeres africanas no se detendrán hasta que la ley de pases y todas las formas de permiso que limitan nuestra libertad sean abolidas. No nos detendremos hasta que hayamos conquistado los derechos fundamentales de libertad, justicia y seguridad para nuestros hijos”.

No hubo violencia por parte de ellas, serenidad y convencimiento de reivindicar algo justo.  Se mantuvieron en la puerta del edificio en un gran silencio durante más de media hora, y luego, comenzó una especie de canción propuesta que se había compuesto a propósito para esa marcha.  Su letra y mensaje eran claros y potentes, llenos del aplomo y el coraje de todas las mujeres sudafricanas, pero especialmente de las mujeres negras obreras sudafricanas, las grandes olvidadas y explotadas. “¡Wathint’Abafazi Wathint’imbokodo! (Traducido libremente como, golpeas a una mujer, golpeas una roca)”.

Orgullosa a la cabeza de la marcha Lilian y otras compañeras como Helen Joseph, Rahima Moosa, Albertina Sisulu y Sophie Williams.

Ese día Lilian Masediba Ngoyi, se ganó el apodo “Ma Ngoyi”.

Pero, ¿qué era la ley de pases para formar esta manifestación?

La ley de pases de 1950 preveía que los negros debían exhibir un pase especial para entrar en las áreas urbanas reservadas a los blancos. Esta restricción resguardaba inicialmente solo a los hombres, que se vieron obligados a menudo a moverse para encontrar trabajo. En los años sucesivos, cerca de 300.000 hombres al año fueron arrestados por encontrarse sin un permiso en las zonas prohibidas para ellos. En 1956 el gobierno propuso extender la obligación del pase a las mujeres. La nueva versión de la Ley de pases preveía que las mujeres que quisieran entrar en un área urbana blanca tendrían que exhibir una documentación sobre el tipo de servicio por el cual eran requeridas, y tendrían que pasar un examen médico obligatorio.

Ese mismo día Lilian, juntamente con otras 155 activistas, fue detenida pasando 71 días en régimen de aislamiento en prisión, pero hubo ni cargos establecidos ni juicio, el gobierno sudafricano la declaró “persona prohibida”, ello significaba una limitación de movimientos y contactos, y que nada de los que expusiera podía salir en la prensa.

Estuvo en esta situación durante 16 años.

En sus palabras y acciones, Lilian combinó sus facetas como africana, mujer, madre y trabajadora para movilizar a las mujeres sudafricanas en la lucha contra el apartheid. Para ella, las restricciones y limitaciones que las leyes del apartheid imponían a las mujeres negras estaban en el corazón del sistema de supremacía blanca. Por lo tanto, era natural que las mujeres negras estuvieran a la vanguardia de la resistencia contra el apartheid.

Destacó cómo las leyes de pases, educación bantú, expulsiones forzosas y otras sanciones estatales, destinadas a la separación de las razas mediante la restricción del movimiento negro, golpeaban más duramente a las mujeres africanas y estaban diseñadas deliberadamente para erosionar a la familia africana y negar un futuro para las mujeres africanas.

Lilian afirmaba: “Mi madre creía firmemente que nuestras lágrimas se secarían en el próximo mundo. Creí que deberíamos empezar a disfrutar de la vida aquí “.

Lilian falleció el 13 de marzo de 1980, muchos años del final del cruel apartheid, pero expresó continuamente su gran deseo: “Espero con confianza que, antes de morir, veré cambios en este país”.

No fue posible.

Marisa Escuer

Professora de la UOC i Docent de Secundària

@marisaescuer

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