Nannie Helen Burroughs

“La educación y la justicia son el único seguro de vida de la democracia”

Nannie Helen Burroughs (1879-1961), se había esforzado mucho a pesar de que las circunstancias no eran siempre positivas para ella, pero había dos características ineludibles que la definían: mujer y negra.  Dos características de las que no podía ni quería deshacerse.  La defensa de las mujeres, el conseguir su reconocimiento social, el conseguir un salario justo, el mantener su dignidad en el trabajo, y además que el hecho de su color de piel no las perjudicara, aquí los elementos clave de la vida de Nannie.

A finales de 1890, cuando se había formado y recibido su titulación con honores, Nannie no encontró un puesto de maestra en las Escuelas Públicas del Distrito de Columbia.  Ni su formación, ni su educación, ni su espíritu trabajador y buena predisposición consiguieron vencer las reticencias, ya que su piel era “demasiado oscura”, y aunque se había contratado maestros negros, éstos tenían la “piel más clarita”.  Puede que así pasaran más desapercibidos, más discreto, puede que fuera por eso.  Ella quedó fuera.  Este fue un hecho fundamental en sus decisiones posteriores, se lo debía como mujer de color, de piel oscura.

“El entrenamiento de las mujeres negras es absolutamente necesario”, afirmó en 1902, y “no solo para su propia salvación y la salvación de la raza, sino porque la hora en que vivimos lo exige, y perdemos de vista las exigencias del momento en que arruinamos nuestra esperanza de progreso”.

Nannie nació en 1879, sus padres eran John y Jennie Burroughs.  Su padre era hijo de un esclavo que había comprado su libertad después de mucho esfuerzo, y su madre también había sido esclava.  Un largo peso de explotación pesaba sobre la historia familiar.  Cuando Nannie tenía cinco años su padre fallece, y su madre se traslada con ella a Washington DC, ya que cree hay mayores posibilidades de educación para su hija, hay que formarse para conseguir algo y separarse del pasado de esclavos.

Nannie es una niña estudiosa, incluso podríamos decir brillante, consciente de lo que debe hacer y cómo debe hacerlo, aunque todavía la vida no le ha planteado rechazos ni problemas complejos. Y mientras su madre trabajaba de cocinera ella ponía todo su tesón en el estudio.  Así en el año 1898 se graduó con honores en una de las primeras escuelas de secundaria para afroamericanos del país, M. Street Colored High School (curioso y clarificador nombre), y que hoy se llama Paul Laurence Dunbar High School. Pero pronto vendría un primer desengaño de que la igualdad estaba lejos, y que era más importante la apariencia que la esencia, más importante el color que la preparación, la imagen para cubrir apariencias. Se la rechaza por ser “demasiado negra”, de una piel demasiado oscura.  Este hecho la puso en su camino: crear su propia escuela.

Tras este primer traspiés tuvo diferentes empleos, y 1900 trabaja como secretaria de la Junta de Misiones Extranjeras de la Convención Bautista Nacional, en Kentucky.  Y mientras realizaba este trabajo organizó el Woman’s Industrial Club, en el que se ofrecía almuerzos a precios muy bajos a los oficinistas de la zona, y a la vez se impartían clases nocturnas de mecanografía, taquigrafía, contabilidad, y clases de costura.  El éxito fue rotundo, pronto puede contratar maestros y ella puede supervisar y gestionar este pequeño centro.

A los veintiún años ya es conocida por su trabajo, y se la invita a pronunciar un discurso en al Convención Nacional Bautista.  Ahora será también conocida a nivel nacional.

Todos se quedaron asombrados de su discurso, su seriedad, y sus planteamientos: lucha por los derechos de las mujeres, leyes contra los linchamientos, eliminación de la segregación racial tanto en la educación como en el trabajo.

Sus pretensiones y posibles sueños fueron escuchados, y en 1909, y con seis estudiantes, abrió la Escuela de Capacitación para Mujeres y Niñas, localizado en los suburbios de Washington. 

Esta fue la obra de su vida, ya que le dedicó su vida, tanto intentando conseguir fondos, como administrándolos.

En los primeros años de estar abierta, la escuela ofrecía clases nocturnas para mujeres que no tenían otros medios de educación, y éstas eran impartidas por la propia Nannie.

Al acabar el primer año habían pasado de seis a 31 alumnas, y en ella se formaron más de 2.000 mujeres tanto de Estados Unidos, como de la zona del Caribe y de África, y en 1934 recibiendo el reconocimiento de Escuela Nacional de Oficios y Profesionales para Mujeres.

Tenía unos principios básicos que eran las tres b: Biblia, baño y escoba (the Bible, the bath, and the broom).  Creía firmemente que las mujeres negras podían vivir de un salario ganado con dignidad y convertirse, por lo tanto, en autosuficientes.

La variedad de los cursos era grandísima para el momento, desde estudios más convencionales como cuestiones domésticas y una formación de secretaria, hasta estudios no considerados en aquel momento propio para las féminas, como zapatero (reparar calzado), impresor, peluquería, jardinería, etc.  Pero también era importante la formación cultural, con estudios de gramática y lengua.  Y como colofón fue la creación de un Departamento de Historia Negra, ya que pensó que sus estudiantes se tenían que sentir orgullosas de ser lo que eran y de su color de piel.

Con la idea de facilitar el acceso al trabajo al mundo industrial el currículum se fue modificando, e introdujeron materias como moralidad, religión y limpieza. La cultura dominante daba la imagen inmoralidad de los afroamericanos y era todo un reto para su Escuela, en la que no solamente capacitaba a mujeres afroamericanas desde una edad temprana para convertirse en trabajadoras asalariadas eficientes, sino que quería reforzar el ideal de respetabilidad, dando importancia a lo que se refería como la “elevación racial”.

Quería que cada estudiante se convirtiera en “la fibra de una mujer moral, trabajadora e intelectual”. Burroughs adoptó el lema de la escuela: “Nos especializamos en lo totalmente imposible”.

Nannie ayudó a dirigir la Asociación Nacional de Asalariados, que se había organizado en 1921. Dicha organización tenía por objetivo mejorar las condiciones de vida de las mujeres, centrándose en las más necesitadas, las trabajadoras migrantes y las afroamericanas.  Y como muchas de ellas se dedicaban a servicio doméstico, siento explotadas y mal pagadas, mejorándolo de manera más eficiente, casi científica.

De palabra fácil y contundente, y de pluma vigorosa y potente, era llamada a numerosas reuniones para intervenir y explicar sus ideas, que basaban en su creencia de la “autoayuda y la autosuficiencia para los negros”.  Y en un artículo de julio de 1927 para Southern Workman, expuso: “Ninguna raza es más rica en calidad de alma y color que el negro”. Algún día se dará cuenta y los glorificará. Popularizará el negro”.

Pero también tenía claro que los hombres negros no trataban bien a sus mujeres, y sin dudarlo lo explico en una publicación en 1933: “Dejen de hacer esclavas y sirvientes a nuestras mujeres …”. ”La madre negra lo está haciendo todo. Las mujeres llevan la carga. La razón principal es que los hombres carecen de virilidad y energía…. los hombres deberían arrodillarse ante las mujeres negras. Han hecho posible todo lo que tenemos “.

En 1931, el presidente Hebert Hoover le propuso coordinar y dirigir un comité relacionada con las viviendas de los negros. Defensora de las cooperativas, pensaba que éstas ofrecían a la comunidad negra una muy buena opción, especialmente después de la Depresión de 1929. En 1936 cofunda Cooperative Industries, que se definía como una “cooperativa de autoayuda, agrícola y de consumidores en Washington DC”.  Siendo su presidenta se apoyó en su Escuela Nacional de Capacitación como planta para fabricar de manera cooperativa escobas y colchones, recibiendo una subvención de la Administración Federal.  De esta manera no solamente logró el objetivo de producir, sino también pudo expandir dicha cooperativa gracias a la compra de tierras agrícolas en Maryland, abarcando entonces la producción agraria.

Además, la cooperativa proporcionó otros servicios, sirviendo sus instalaciones como una clínica.

Sus escritos son muy clarificadores de su postura, siempre con un puntal religioso, pero muy humano, muy igualitario, y, especialmente, su trasparente en sus afirmaciones, así tenemos “12 cosas que la gente blanca debe dejar de hacerle al negro”:

    DEJA de penalizar a los negros por no ser blancos. El color no es carácter. Es solo una insignia de distinción.

    DEJEN de hacer incursiones sociales en la raza negra, depositar descendencia blanca y luego gritar contra la igualdad social.

    DEJE de enseñar mentiras básicas sobre la raza.

    DEJEN de hacer leyes discriminatorias injustas, moldear el sentimiento social contra el respeto a la personalidad humana, construir costumbres, continuar actitudes pasadas de moda en un esfuerzo por demostrar que el negro es inferior. En cualquier raza, solo son inferiores aquellos que hacen cosas inferiores.

    DEJE de hacer leyes para proteger los derechos legales y civiles de todos los ciudadanos y cuando los derechos de los negros estén involucrados, permita que los ciudadanos blancos se pongan por encima de la ley y no solo nieguen a los negros sus derechos legales, sino que los persigan y linchen. Tales actos expresan viciosos prejuicios raciales. A partir de tales actos y actitudes, Estados Unidos nunca podrá construir una democracia cristiana.

    DEJAR de usar a los negros como alféizares políticos y trampolines, para que los blancos lleguen al poder, políticamente, y luego negarles a los negros derechos ciudadanos plenos e igualdad de oportunidades, a través de la educación y el empleo, para asegurar su propio lugar legítimo en el mundo laboral y disfrutar de derechos ciudadanos plenos, responsabilidades, recompensas y privilegios.

    DEJEN de llamar a esta tierra “cristiana” y su gobierno una democracia. El hecho es que la hermandad y el compañerismo no son la práctica en muchas iglesias estadounidenses. En la mayoría de ellos, los negros sólo son bienvenidos o tolerados en ocasiones especialmente concertadas, y esta disposición no es larga ni frecuente. La mayoría de las iglesias y organizaciones cristianas blancas exportan su religión a través de misioneros. Mantienen una marca falsa para consumo doméstico. El americanismo y las actitudes de la mayoría de los blancos tienen la intención de “mantener al negro en su lugar”, darle un complejo inferior y dañar su mente, espíritu y alma, y así convertirlo en un ciudadano de segunda clase.

Nannie tuvo la fuerza suficiente para dejar una gran huella entre las mujeres afroamericanas, condenadas a los últimos puestos por ser mujeres y de color.  No solamente demostró su gran empeño en cambiar las cosas, sino que las pudo cambiar.  Su Escuela fue todo un modelo de la época, un refugio y una esperanza, toda mujer de color que allí acudía salía formada y capacitada, pero, y eso es muy importante, con un orgullo y una autoestima elevada de ser eso, una mujer afroamericana.  Y como la misma Nannie dijo: “A veces nos sentimos heridos, heridos, decepcionados, disgustados, resentidos, hartos de todo. Otras veces nos sentimos escépticos, indignados, robados, golpeados. Nos irrita, odiamos, pasamos por alto. Entonces otra vez sentimos ganas de ignorar, desafiar y luchar por todos los derechos que nos pertenecen como seres humanos”.

Porque lo único que les quedaba era luchar y luchar, caer y levantarse, y todo aquello que se oponía derrotarlo demostrando su fortaleza.

Mujeres como ella no solamente lograron que las mujeres, y en especial las afroamericanas, pudieran aspirar a tener un trabajo digno ya que tenían una buena formación, sino que, se sentían orgullosas de lo que eran.

“Luchar y luchar y vencer, y derrotar absolutamente todas las fuerzas diseñadas contra nosotros, es la única forma de lograrlo “.

Y tenía razón

https://nburroughsinfo.org/

http://www.nburroughsinfo.org/files/47096865.pdf

Marisa Escuer

Professora de la UOC i Docent de Secundària

@marisaescuer

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