Victoria Woodhull

Me presento ante ustedes para declarar que mi sexo tiene derecho al derecho inalienable a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

Romper los esquemas del momento puede poner a una mujer en situaciones difíciles, pero considerando el momento y los hechos a Victoria Woodhull no le fue fácil. Ser la primera mujer en presentar su candidatura a la presidencia de Estados Unidos como una mujer libre, y a la vez abogar por el amor libre, porque la mujer tenga libertad para casarse o no, divorciarse o no, sin que el estado tenga que entrometerse en esos hechos que deberían formar parte de la vida de cada persona, siempre que ésta sea un considerado un ciudadano de pleno derecho.

Sus planteamientos, muy modernos en aquel momento, hacen que su vida sea una montaña rusa de emociones y momentos: “Sí, soy un amante libre. Tengo el derecho inalienable, constitucional y natural de amar a quien pueda, de amar el período más largo o breve que pueda; para cambiar ese amor todos los días si me place, y con ese derecho ni tú ni ninguna ley que puedas enmarcar tienen derecho a interferir”.

Victoria Californai Claflin (1838-1927), será la séptima de una familia compleja, la séptima de diez hijos.  Su padre, Reuben Buckman Claflin, era vendedor de aceite de serpiente, aunque también estafador, y era de origen escocés. Su madre era Roxanna “Roxy” Hummel Claflin, analfabeta e hija ilegítima, que ese momento la marcó mucho, pero lo más destacable de su madre era su afición al espiritismo, del que era una ferviente seguidora.

De todos los hermanos Victoria estaba muy a su hermana Tennessee Celeste, o Tennie, que era como la llamaban.  Tennie era menor que ella y fue su fiel apoyo durante años.

La vida familiar no fue fácil, a muy temprana edad tuvo que abandonar la escuela, y también marcharse de la población en la que vivían debido a una estafa de su padre al intentar cobrar la póliza de un seguro tras un fraude en un incendio.

Desde muy pequeña Victoria estuvo convencida de que había unos espíritus que la protegían y guiaban en la vida.

En 1853, y huyendo de un hogar destructivo, de un padre violento, de una situación de miseria, a los 15 años se escapa de casa y se fuga con Canning Woodhull, un personaje curioso que decía ser médico y vendía medicamentos. Pero no todo era lo que parecía, su marido era alcohólico y el dinero no llegaba, Victoria debía trabajar y esforzarse para mantener a su familia, ya que de este matrimonio nacieron dos hijos, un varón llamado Byron y que era discapacitado, y Zula Maude.

El matrimonio no había aportado ni estabilidad económica ni solución a todos los problemas que surgían, además ahora tenía dos hijos, así, se traslada en 1860 con su hermana Tennie a Nueva York, allí practican como médiums, y poco después se fueron a Cincinnati, de allí a Chicago.

La dura experiencia de su matrimonio volvió a Victoria una persona intolerante con la bebida, finalmente su marido, que no se ocupa en absoluto del mantenimiento de la familia, se divorcia de ella en 1864.

Este matrimonio tan fallido puede que fuera el origen de su defensa del amor libre, exponiendo una idea que se consideraba escandalosa en ese momento: una persona tiene derecho a quedarse con otra persona sólo el tiempo que desee, rompiendo la primera relación e iniciando posteriormente una segunda. 

En este momento todavía el divorcio es una opción mal vista, casi de escándalo, y que condenaba a muchas mujeres al rechazo y ostracismo social.

Al poco tiempo conoce la coronel James Harvey Blood.  Este era muy opuesto a su primer marido, educado, cortés, y creyente como ella en le amor libre. Se casaron en 1866.

Este nuevo matrimonio supondrá un cambio y giro en su vida.  Se traslada nuevamente a Nueva York, siempre acompañada de su hermana, y allí abren un salón en la que personajes intelectuales del momento se reúnen. Destacados políticos inician amistad con ella, ya que todos simpatizan con sus dos principales ideas, el amor libre y los derechos de las mujeres. Ella misma exponía sus ideas de una manera clara y contundente: “¡Si quiero mantener relaciones sexuales con un centenar de hombres, eso es asunto mío! El tema de las relaciones sexuales podemos discutirlo aquí y ahora y durante el tiempo que sea necesario hasta conseguir que nadie se sonroje y hable de él con naturalidad”, “todo hombre debe escuchar el rugido de una mujer que reclama disfrutar un orgasmo y debe satisfacerla”.

Estos cambios en su vida serán muy positivos, y conjuntamente con su hermana serán las primeras mujeres que actúen en la Bolsa, abrieron su propia casa de bolsa, Woodhull, Claflin & Company, en 1870 e hicieron una fortuna en la Bolsa de Valores de Nueva York.  Ello había sido posible gracias a ser asesores espirituales de Cornelius Vanderbilt, de 76 años, un adinerado magnate ferroviario cuya esposa acababa de morir.

Pero la llegada de las mujeres a la Bolsa supuso que se publicaran imágenes de ella en la prensa. Victoria Woodhull trabajó bajo el supuesto de que “la capacidad de una mujer para ganar dinero es una mejor protección contra la tiranía y la brutalidad de los hombres que su capacidad para votar”.

Este no es más que el inicio de una carrera imparable, con luces y sombras, con éxitos y fracasos, con apoyos y con rechazos.

En mayo de 1870 utilizan el dinero para iniciar una nueva aventura, un periódico semanal, Woodhull & Claflin’s Weekly, y que estuvo en activo durante los seis años posteriores.  Lo más destacable de este diario era el cómo trataba los temas que preocupaban a las mujeres, con una total libertad y una gran transparencia.  Quedaba demostrado que las mujeres podían vivir de su trabajo al igual que un hombre. Y desde este altavoz propio abogó por el sufragio femenino, por la reforma laboral en la que no hubiera discriminación salarial por sexos, y, más importante todavía, anunció su candidatura a la presidencia de los Estados Unidos.

El diario era un altavoz libre y socialmente radical, en la que las reformas propuestas por Victoria tenían siempre lugar destacado. También en el diario trataba temas de fraudes o de corrupción política.  Era un instrumento de difusión importante.

Conseguir el sufragio femenino era un primer paso en esta nueva andadura política, así que en 1871 se dirige al Comité Judicial de la Cámara y prepara una conferencia sobre la igualdad constitucional, pero los líderes del sufragio posponen este hecho ya que la invitan a a la tercera convención anual de la Asociación de Sufragio Femenino en la ciudad de Washington.

Victoria tiene unos argumentos claros a favor del voto de las mujeres, y considera que ellas tienen todo el derecho a ejercerlo, ya que en las Enmiendas 14 y 15 dice claramente que se otorga el derecho a voto a todos los ciudadanos, sin especificar género, por lo tanto, negarles el voto es un hecho absolutamente ilegal. “Las mujeres del país tienen el poder en sus propias manos, a pesar de la ley y el gobierno está enteramente del orden masculino”.

Esta argumentación, su verbo fácil, un tipo de discurso atrayente y la fama que ya le precedía de su éxito en los negocios, hizo que se convirtiera en una líder del movimiento feminista por mérito propio.

Las feministas del momento tales como Susan B. Anthony o Isabella Beecher Hooker, vieron en ella un nuevo empuje a la causa.  Pero no todas la veían con los mismos buenos ojos, así Lucy Stone dudaba plenamente de ella. Tal vez el tema del amor libre es el que les causaba más rechazo.

Con todos estos apoyos, en 1871, presenta su candidatura a la presidencia del país, y fue nominada a la presidencia por el Partido por la Igualdad de Derecho en mayo de 1872, siendo posteriormente ratificada. Y como ella misma dirá: “Presentar mi candidatura ha tenido ya un gran efecto, porque ha obligado a la gente a plantearse la cuestión ¿Y por qué no? Ese es ya un servicio útil que he prestado a las mujeres”.

No todos los autores están de acuerdo en que fuera la primera mujer que postulara a la presidencia de Estados Unidos, aunque en la prensa sale como tal, alegando que era mujer, entre otras cosas.

La prensa buscará el punto en el cual criticarla y defenestrarla, este será su apoyo incondicional al amor libre, y de hecho Victoria dedicó un número de Woodhull & Claflin’s Weekly (en noviembre de 1872) a explicar con gran lujo de detales la relación adúltera entre una feligresa, Elizabeth Tilton, y el reverendo Henry Ward Beecher, un prominente ministro protestante en Brooklyn.

Con este hecho llegó el escándalo, fue arrestada juntamente con su marido y su hermana, siendo acusados de publicar obscenidades.  Ellas, Victoria y Tennie, son llevadas a la cárcel de Ludlow Street, donde permanecerán durante un mes, y en esa cárcel pasó el día de las elecciones. Seis meses después los tres fueron absueltos por tecnicismos, pero no les libro del pago de una fianza y multas.

Victoria, al relatar esta historia en su diario, no deseaba hablar de la moralidad, sino de la libertad que implicaba el amor libre.

En 1876, Victoria se divorcia de su marido, y continua su vida y sus conferencias teniendo siempre al lado a su hermana Tennie.  Pero el juicio y los pagos la habían dejado nuevamente en la ruina y en 1877 las dos hermanas se van a Inglaterra a comenzar de nuevo.  En Londres da conferencias, y comienza una nueva etapa.

A una de sus conferencias acude un banquero llamado John Biddulph Martin, comenzando una relación y casándose en 1883, a partir de ahora se hará llamar Victoria Woodhull Martin, comenzando una nueva actividad: una revista The Humanitarian, que publicará desde 1892 hasta 1901, pues fue ese año en el que fallece su tercer marido y se retira al campo, concretamente a Bredon’s Norton, Worcestershire, Inglaterra. Falleciendo en 1927 en esta última residencia a la edad de 88 años

Sin lugar a dudas fue una mujer decidida, valiente y controvertida, puede que incluso la podamos considerar por sus ideas una adelantada a su tiempo, ya que abogaba por una libertad plena de las mujeres, en un momento en el que estas eran seres ignorados y silenciados.

Abogó por la igualdad de educación para las mujeres, el derecho de las mujeres al voto y el derecho de las mujeres a controlar sus propias decisiones de salud. Sobre todo, criticó el ideal victoriano de que el lugar de las mujeres sea lo más importante en el hogar.

Sus opiniones siempre se tuvieron en cuenta, como aceptación o rechazo, pero no cabe duda de que sus planteamientos provocaron comenzaran a replantearse su situación: “Mucho más grave que la exclusión formal de las mujeres de la política es que, con el tiempo, la educación de las niñas haya llevado a muchas mujeres a convencerse de que no son competentes para la política”.

Victoria, en una vida de altibajos, de escándalos, de riqueza y de pobreza, demostró que nada ni nadie la podía callar y de que ella era tan o más competente que cualquier hombre.

http://www.victoria-woodhull.com/faq.htm#Myths

https://www.theguardian.com/us-news/2016/jul/20/notorious-victoria-first-woman-run-for-us-president

Marisa Escuer

Professora de la UOC i Docent de Secundària

@marisaescuer

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