Panfleto cívico/81 

El admirado fotógrafo Pablo Juliá, el que documentó de forma admirable nuestra Transición, se quejaba amargamente de no haber recibido ni siquiera una llamada o al menos una carta de reconocimiento en el 50 aniversario de El País, el diario icono de nuestra democracia. Un reflejo, quizás, de las enfermedades sociales de nuestro tiempo. Sociedades donde el contacto humano se pierde, las relaciones humanas se debilitan y el individualismo se extrema. Parece como  si las empresas, que son colectivos humanos, perdieran su alma, su razón de ser. Se impone la lucha por el poder, los rifirrafes continuos y el dinero por encima de todo. Es el camino de la deshumanización donde las personas pasan a un segundo plano.

J. Ramón Martínez

Periodista

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