Wagner Moura, Alice Carvalho, Gabriel Leone, Udo Kier, Robson Andrade.
Thriller político con fuertes tintes de drama neo-noir que sitúa su historia en 1977, durante los últimos años de la dictadura militar en Brasil. Aquel periodo estuvo marcado por vigilancia estatal, represión política y un clima de paranoia que se filtraba en la vida cotidiana de millones de ciudadanos. Mendonça Filho toma ese contexto histórico como punto de partida para construir una historia cargada de tensión y silencios.
Como en la primera y sorprendente escena, el resto de la película funciona desde un denso y confuso aire de misterio y extrañeza: personajes que aparecen y desaparecen de la trama sin motivo aparente, una compleja historia trama política y de corrupción que se va complicando conforme los personajes todos ellos tan variopintos como magníficamente Interpretados encabezados por un estupendo Wagner Moura que intentan desentrañarla, saltos temporales entre los años 70 y el presente, el carnaval —sensual, peligroso y místico— y las leyendas urbanas —incluyendo la de la pierna asesina— como telones de fondo. En lugar de encasillarse en las convenciones de los géneros que busca emular —en este caso, el thriller político y los films de espías—, Mendonça Filho tuerce estos preceptos y los expande según le convenga, rompe con las reglas implícitas del género.
Uno de sus mayores logros está en sus valores de producción y en la minuciosa recreación del Brasil de finales de los setenta.
Vestuario, autos, arquitectura y textura visual trabajan juntos para transportar al espectador a ese periodo con una naturalidad notable. Aunque la historia transcurre en los años de la áspera dictadura brasileña, Mendonça Filho demuestra el buen juicio de no hundirse en una sordidez innecesaria y permite que el relato respire con momentos de humor, nostalgia y juego cinéfilo.
El guion serpentea entre situaciones y registros distintos con una libertad que puede desconcertar al principio. Hay incluso una escena delirante con una pierna que parece salida de una película de terror serie B de los setenta., El Agente Secreto es una película valiente, visualmente poderosa y emocionalmente intensa, que no teme enfrentarse a los fantasmas del Brasil contemporáneo. Pero también es una obra que pide paciencia, que exige entrega y tolerancia al desequilibrio. No todas sus ideas funcionan, pero las que lo hacen, lo hacen con una fuerza arrolladora.Un film para admirar mas que para amar tan creativo como inconexo Y, aun con todos sus tropiezos, imposible de ignorar.
Cinéfilo en gran medida con especial homenaje y grande a «Tiburón» y a las salas de proyección que nos hacen soñar con momentos ran surrealistas como sorprendentes.
La película es candidata a 4 Oscars de este año y desde luego no deja indiferente. Creatividad y desorden que funcionan en sus largas dos horas y media de duración
Joan Bibian