«Tres adioses» (Tre ciotole, 2025)  de Isabel Coixet

Alba Rohrwacher, Elio Germano, Francesco Carril, Silvia D’Amico, Galatea Bellug

“Marta creo que es mitad Michela y mitad Alba… y bastante yo». Isabel Coixet

Tres cuencos, que tienen su importancia, es el título original de este notable film de la cineasta catalana basado en la novela de Michela Murgia, rodado en una Roma de lugares no habituales, donde se explora amor, pérdida y resiliencia de manera intensa y profundamente humana.

Relata la vida de Marta (magnífica Alba Rohrwacher) y Antonio (Elio Germano) tras su separación. Antonio es un chef prometedor, encuentra refugio en sus fogones, mientras Marta siente un vacío profundo y pierde el apetito, y no solo por desamor. Cuando descubre que la causa es un problema de salud, todo cambia: la comida sabe mejor, la música le llega como nunca y el deseo de vivir renace con fuerza.

La directora divide el relato en dos partes: una primera más introspectiva, marcada por la tristeza, el encierro y la culpa, y una segunda en la que la protagonista redescubre los pequeños placeres de la vida, desde saborear un helado hasta dejarse llevar por una inesperada afición por el K-pop.

Coixet teje así un retrato vitalista en el que la nostalgia y el afecto conviven con la fantasía y la locura, ambientado en el barrio romano de Trastevere, alejado del turismo masivo y lleno de autenticidad.

El film  en pantalla cuadrada, combina imágenes en 35 mm y Super 8 para los recuerdos , e incluye textos originales de Murgia y una cuidada selección musical.

Esa atención por lo cotidiano no persigue embellecer la historia , sino subrayar su importancia. La fotografía de Guido Michelotti refuerza este enfoque mediante una luz cálida que envuelve los espacios sin convertirlos en postales. La cámara, a menudo en manos de la propia directora, se mantiene cerca de los personajes, observando sus reacciones con distancia suficiente para preservar su intimidad.

En el recuerdo «Mi vida sin mi», gran obra preliminar de la Coixet, pero  su mirada y su ejecución es muy distinta pese a tocar un tema similar. En cuanto a calidad  para mi no desmerece aquel gran film del 2003. Antes bien, muestra una madurez, una sensibildad y una humanidad alta y pese a todo optimista.

Joan Bibian

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