“Sirat” (2025) de Óliver Laxe

 Sergi López, Jade Oukid, Stefania Gadda, Tonin Janvier, Bruno Núñez

No soy de ir con mucha información a ver una película prefiero saber lo justo, cosa difícil dada  la cantidad de personas y críticos que comentan algunas películas, como es el caso.

Me sirvo  de las  buenas reacciones y el premio en  Cannes , un poco de la premisa y también la carrera previa de Laxe, que había dejado grandes trabajos de autor importante en películas como ‘Mimosas’ o la extraordinaria ‘Lo que arde’. Nada de ello me preparó realmente para lo que me terminó impresionando de ‘Sirat’, que conforma un viaje y un trance por el desierto que vale la pena experimentar por uno mismo. Dividido en dos partes bien diferenciadas, a mi la primera es la que  más ne ha gustado, realmente excelente. Ese inicio de 15 minutos antes de los títulos de crédito es un regalo de banda sonora  especialmente, también de fotografía, ritmo y montaje.

Un hombre (Sergi López) y su hijo (Bruno Núñez) llegan a una rave perdida en medio de las montañas del sur de Marruecos. Buscan a Mar, su hija y hermana, desaparecida hace meses en una de esas fiestas sin amanecer. Reparten su foto una y otra vez rodeados de música electrónica y un tipo de libertad que desconocen. Allí deciden seguir a un grupo de raveros en la búsqueda de una última fiesta que se celebrará en el desierto, donde esperan encontrar a la joven desaparecida.

 Vienen a la memoria  films como “El salario del miedo” de Clouzot o su remake, “Carga maldita” de Friedkin, por no hablar de la serie de “Mad Max” o incluso Sam Peckimpah. pero para nada desmerece.

 Y menos la música compuesta por el francés David Letellier, conocido internacionalmente como Kanding Ray. Y no solo la música sino el sonido más que trabajado en las mezclas.

Resaltar en la inesperada y contundente segunda parte el buen uso del fundido encadenado o sobreimpresión, cosa que no veía dese hace tiempo. Los fundidos son parte importante del lenguaje cinematográfico y parece que solo unos pocos nos servimos  de ellos.  Por eso lo que no sería de extrañar lo es hoy en día.  Bien por Laxe.

Film tan hipnótico como algo efectista en su parte final, que no dejará a nadie indiferente y al que otorgamos ***.

Joan Bibian

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