Vivir del cuento

Siempre he pensado que vivir del cuento sería genial. Inventar historias fantásticas, que gustaran, y que la gente se las creería y acabaría comprando.

Serían mentiras ingeniosas, imaginativas, no dañinas, que nos llevarían a mundos geniales, donde cada cual sería lo que quisiera y no habría nada imposible.  Se podrían tomar y dejar.  Comprar o no.  Leer o abandonar en un rincón.

Pero me doy cuenta que este sueño es una realidad, un día a día, para otros que sí viven del cuento.  O bien parcialmente en su vida y trabajo, inventando pasados, hechos, titulaciones y méritos. O bien totalmente de fantasías irrealizables, de sueños que quieren convertir en utopías y que acaban siendo pesadillas.

Pero mi cuento era gratis, y este cuento cuesta dinero, en ocasiones bastante dinero, porque realmente viven de eso, del cuento. Y como en una entrega por fascículos van tensando la trama, y cada vez que parece que el cuento se va a terminar lo tensan con una mentira o una acción histriónica, pero con prensa de por medio.  Hay que divulgar el cuento e impedir se olvide.  No olvidemos que de eso viven.

Y este cuento nunca puede acabar. ¿Una historia interminable, o un mal sueño interminable?  Hay que revivirlo de vez en cuando, pase lo que pase en su pequeño mundo.  Si parece se puede aproximar, aunque sea remotamente, un final, su modus vivendi se vería cuestionado, por tanto, se deben cortar las alas, y demostrar quién es el master de este juego, el dueño de la historia, y el procurador de argumentos, de sus argumentos.

Y así el cuento, su cuento, en una ruleta sin fin gira y gira teniendo prisioneros de sus intereses a aquellos que les gusta, participan, les va bien, o sacan algún beneficio, que no tiene porqué ser económico, basta con una foto, o unos segundos de reconocimiento como escuderos y vigilantes.

Y la pregunta clave es, ¿qué hacen de útil para la sociedad, para la humanidad?  Os aseguro desconocerlo, pero actúan como pequeños rajás (sólo les falta el turbante) que con su mirada altiva y su actitud oronda han decidido que poseen la verdad, o que, y puede que sea lo más acertado, vivir del cuento es genial.

Aplíquense y pónganse los nombres que se quieran.

Marisa Escuer

Profesora de la UOC y Docente de Secundaria

@marisaescuer

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