Elvia Carrillo

“No reprochamos a los hombres el alejamiento en que nos han tenido (…) tiempo es ya que exijamos que experimenten métodos nuevos”

México es un crisol complejo, las luchas internas eran grandes, no solamente existía la de las mujeres, también la de los obreros trabajadores del campo en una situación casi de esclavitud, y la búsqueda de una democracia estable que estableciera una sociedad más justa e igualitaria.

En este mundo complejo, y, en ocasiones, convulso, vivió Elvia Carrillo Puerto (1878-1968), pertenecía una gran familia, en total eran trece hermanos, su padre era Justiniano Carrillo Pasos, y su madre Adela Puerto Solís, y será recordada como “La Monja Roja”.

Elvia nació en una ciudad pequeña, Motul (“Mo Tuul” en maya: “que no reboza, que no se derrama”), en el Yucatán, en el momento de su nacimiento era región importante ya que tenía ricas haciendas henequeneras (el henequén es una planta resistente, que no requiere gran atención cultural, por lo que su producción no es costosa, además de poder ser aprovechada integralmente, debido a sus múltiples usos. El principal consumo es industrial, en la fabricación de cuerdas, sogas, sacos, hilos, etc.). El cultivo del henequén era rentable, y desplazó al maíz, que requería más agua.

Elvia nace en el momento de este gran cambio en el producto que se cultiva, lo cual produce  trae a su vez cambios drásticos en la vida de los trabajadores, llegando a unas condiciones casi de esclavitud.

La vivencia continua de estas explotaciones y abuso de los obreros harán que tanto Elvia, como su hermano Felipe, sean conscientes desde pequeños de las injusticias.

Ella era miembro de una familia pequeñoburguesa que no tenían grandes riquezas, pero que no sufrían las mismas condiciones de los peones de las haciendas.

Tanto Elvia como sus hermanos asistieron a una escuela secular rodeados de alumnos cuya lengua materna era el maya. Fue ahí donde Elvia Carrillo Puerto logró adquirir el alto nivel de bilingüismo que tan valioso le resultaría más adelante.

Al cumplir los seis años la llevaron, junto con sus hermanas Hermida, Enriqueta y Josefa y sus hermanos Felipe y Gualberto, al Colegio Roque J. fundado por la Sra. Benita Palma Vda. de Campos que impartía una educación laica y en el que iban los hijos de los obreros del lugar, quienes por costumbre hablan la lengua maya entre sí.

Pero hay sin duda, en estos primeros años de formación, dos personas que influyen de manera clara en los hermanos: el sacerdote catalán anarquista Serafín García, que tenía una gran biblioteca con autores como Rousseau, Saint Simon o Proudhon

La otra persona fue una maestra de la escuela de Elvia, Rita Cetina Gutiérrez, ésta había comenzado en la zona una organización feminista que se llamaba “La Siempreviva”que fue la primera escuela secundaria para mujeres en el Estado de Yucatán; además esta maestra había fundado una escuela secundaria para mujeres en la ciudad de Mérida, y también la primera escuela normal para maestras.  Y gracias a la revista de su pequeña organización, que también se llamaba La Siempreviva, pudo leer artículo de feministas importantes con Mary Wollstonecraft, Flora Tristán, Susan Anthony o Victoria Woodhull, entre otras. La revista publicaba artículo como la sexualidad femenina, el amor libre, el divorcio, la doble moral, etc.  Era, por tanto, un punto de luz entre la difícil situación social del momento.

Con la edad de trece años, en 1891, Elvia se casa con Vicente Pérez Mendiburo, que era bastante más mayor que ella.  De este matrimonio nacerá el único hijo de ella, Marcial Pérez Carrillo.

Elvia se enamoró de Vicente, que era un profesor amigo de la familia y que iba con frecuencia a su casa. Tendrá que trabajar para mantener los gastos familiares. Siendo muy joven quedará viuda y a pesar de que su familia insista en que regresare al hogar paterno continúa trabajando y así conservar su independencia. Este hecho la convierte en referente de lucha por los derechos de las mujeres, ya que trabajando de maestra puede hablar con las madres de sus alumnos e incluso organizar, junto con otras maestras, tertulias en las que se tratan tema muchos temas, como el sufragio femenino, la educación y otros relacionados con los derechos de las mujeres.

Este matrimonio le posibilitó a Elvia una libertad de la que las mujeres no gozaban, ya que las mujeres solteras no podían emanciparse hasta los 31 años, mientras que la edad de mayoría de los hombres era de 21 años.

Estudia taquimecanografía y también trabaja de maestra, y a la vez comienza a implicarse en política. Esta temprana implicación en política, como lo hará su hermano Felipe, hará que en más de una ocasión tenga que refugiarse en su Motul natal junto con su hijo. En uno de sus regresos a Motul vuelve a casarse, en 1910, con Francisco Barroso y se dedica a crear clubes socialistas-feministas para campesinas de Yucatán. Uno de los más importantes será la Liga Feminista Campesina Rita Cetina Gutiérrez, fundada en 1912, en la que se discutieran cuestiones sobre la propiedad de la tierra, jornadas de trabajo y educación de las mujeres.

En el año 1915 conoce al general Salvador Alvarado, quien fue nombrado gobernador de Yucatán por el presidente Venustiano Carranza. La afinidad política entre el gobernador y los hermanos Elvia y Felipe los lleva a colaborar estrechamente, al lado de otras luchadoras, a favor de los derechos de las mujeres en la entidad. Poco después Alvarado anuncia la organización del Primer Congreso Feminista de México, que tendría lugar en Mérida, Yucatán. El único otro congreso feminista en América Latina hasta esa fecha había tenido lugar en Buenos Aires en 1915.

En 1916 tiene una participación activa en los dos primeros congresos feministas del país realizados en Yucatán. Estos espacios representaron importantes oportunidades en el avance del debate sobre el derecho al voto de las mujeres.

El Congreso de Mujeres fue convocado por Salvador Alvarado, y se desarrolló a mitad del mes de enero del año 1916.  Las mujeres, estaba claro, aspiraban a algo más que aquellos fines que le proponía la iglesia, deseaban un reconocimiento y un valor que ésta no les otorgaba. Pero también contribuyó la presencia e influencia socialista del momento.

En la convocatoria se expusieron las siguientes consideraciones:

“La mujer yucateca ha vivido hasta ahora entregada al hogar y sus obligaciones se han concretado a las que se originan de una vida quieta, empírica, sin dinamismo, que trascienda a la evolución y sin aspiraciones que la liberten de la tutela social en que ha permanecido sumida (…)”.

“Es un error social educar a la mujer para una sociedad que ya no existe, habituándola a que, como en la antigüedad, permanezca recluida en el hogar, el cual solo abandona para asistir a los saraos y fiestas religiosas, y que no se le reivindica colocando sobre su tumba el epitafio romano: ‘cuido de su casa y supo hilar la lana’, pues la vida activa de la evolución exige su concurso en una mayoría de las actividades humanas (…)”.

“La revolución constitucionalista ha manumitido a la mujer, concediéndole derechos que antes no tenía, como los que derivan del divorcio absoluto, y que resultarían ilusorias estas justas concesiones de no prepararla convenientemente para la conquista del pan y para la conservación y defensa de estos derechos alentándola a la conquista de nuevas aspiraciones”.

“El medio más eficaz de conseguir estos ideales o sea de libertar y educar a la mujer es concurriendo ella misma con sus energías e iniciativas a reclamar sus derechos, a señalar la educación que necesita y a pedir su injerencia en el Estado, para que ella misma se proteja”.

Los temas que se discuten en el congreso son:

1.- ¿cuáles son los medios sociales que deben emplearse para manumitir a la mujer del yugo de las tradiciones?

2.- ¿Cuál es el papel que corresponde a la educación primaria en la reivindicación femenina, ya que aquella tiene por finalidad preparar para la vida?

3.- ¿Cuáles son las artes y ocupaciones que debe fomentar y sostener el estado, y cuya tendencia sea preparar a la mujer para la vida intensa del progreso?

4.- ¿Cuáles son las funciones públicas que puede y debe desempeñar la mujer a fin de que no solamente sea elemento dirigido, sino también, dirigente de la sociedad?

Entre las 617 congresistas se formaron 4 grupos para tratar los temas ya mencionados, algo interesante a tener presente es que entre las asistentes hubo una polarización, un sector constituido por mujeres conservadoras que creían que la participación de las mujeres en la vida política se tendría que dar en el grado en el que ellas adquirieran educación y que era suficiente por ahora solo mejorar sus condiciones en el ámbito privado. Y otro sector, más radical, en el que se decía que la mujer tiene que empezar a involucrarse de inmediato en las decisiones que afectan su vida, reivindicándolas como ciudadanas con plenos derechos e igualdad de condiciones con los hombres en todos los ámbitos de la vida pública.

Esta polarización era una consecuencia directa de las condiciones de represión y servidumbre que venían viviendo las mujeres desde siempre y era difícil desprenderse esta mentalidad por algún sector conservador.

La mujer era considerada en el país más como un elemento u objeto que servía al hombre y facilitaba la reproducción del mismo.  Erradicar estas ideas era difícil. Quedaba claro que el modelo capitalista basado en la explotación de los individuos, y presentado como un hecho normal, en el caso de las mujeres era doble: como trabajadora y como mujer.

Los resultados de este congreso no fueron muy satisfactorios pues tuvo una tónica conservadora. Había que trabajar mucho más para romper los prejuicios sociales aun arraigados.

Puesto que no se consiguieron los objetivos deseados con el primer congreso, Alvarado decide realizar un segundo congreso en noviembre de 1916. La asistencia fue mucho menor, solamente con 234 delegadas. Los 4 temas que se consideraron fueron:

1. Si la escuela primaria debe iniciar a las mujeres en actividades que hasta ahora fueron únicamente para hombres ¿cuáles son esas artes y ocupaciones?

2. ¿Cómo se hace para convertir a la mujer en agente de difusión científica y de la libertad?

3. Las mujeres y el voto ¿Electoras y candidatas?

4. En caso de divorcio, ¿quiénes deben hacerse cargo de los hijos?

Este congreso estuvo más a la izquierda que el primero. Se logra aprobar una moción a favor del voto femenino para las elecciones municipales, sin embargo, se pierde una votación, 60 votos contra 30, a favor de que las mujeres puedan ser electas en puestos municipales.

Los anales de este segundo congreso nunca serán publicados.

En 1919, Elvia viaja por Yucatán con las “Ligas de Resistencia Feministas”, agrupaciones que hacen una llamada a las mujeres para organizarse en torno a diversos temas como el derecho al voto, el control de la natalidad y la libertad de las mujeres. Elvia viaja por todo el Yucatán, y organiza ligas de resistencia campesinas de mujeres, y realiza campañas de alfabetización, escribiendo ella misma sus discursos tanto en maya como en castellano.

Es en este momento en que la prensa conservadora la califica de “suffragette bolchevique” y de “Monja roja del Mayab”. Durante sus investigaciones sobre el feminismo europeo y norteamericano, a menudo consultaba con los intelectuales socialistas que rodeaban a su hermano Felipe.

Pero las cosas acabarán torciéndose, se decide atacar el foco socialista del Yucatán, les anulan las sedes, son perseguidos, y algunos de los más destacados líderes son asesinados. Felipe Carrillo Puerto tuvo que huir en un buque carguero hacia Nueva Orleans y Elvia partió al Distrito Federal. Ahí, con la ayuda de su amiga y compañera socialista -feminista Elena Torre, fundó la “Liga Feminista Rita Cetina Gutiérrez” de la ciudad de México que reunía sobre todo a obreras, maestras y empleadas de gobierno.

Pero en 1922, cuando su hermano Felipe Carrillo Puerto, con quien compartía convicciones políticas, fue nombrado gobernador de Yucatán, se le asigna una oficina en el edificio central del estado como presidenta de la “Liga Feminista Rita Cetina Gutiérrez”, desde allí también colabora como editorialora y reportera de la revista socialista Tierra.

Entre sus muchas actividades se encuentra la organización de reuniones populares pedagógicas semanales y viajes a los puntos más inaccesibles del estado para redactar notas sobre las condiciones socio-económicas de esas regiones.

“(…) la tierra es de ustedes, ustedes han nacido aquí, han crecido aquí, han gastado su vida encorvados en el campo cortando pencas para el amo que se ha apoderado de las tierras. Pero ustedes las van a recuperar de acuerdo con las nuevas leyes que reconocen ese legítimo derecho. Y siendo de ustedes la tierra lo natural es que las cosechas también les correspondan”

También contacta con Anne Kennedy, Secretaria Ejecutiva de la Liga Americana de Control de la Natalidad de Margaret Sanger con el propósito de organizar en Yucatán una serie de clínicas para el control de la natalidad. Durante los denominados “jueves agrarios” los discursos de Elvia tienden a tratar un tema que para ella es fundamental que a las mujeres jefas de familia se les garanticen los mismos derechos que a los hombres en la distribución de tierras. Promueve una “educación racionalista” y la construcción de escuelas rurales en todo el estado, así como la organización de cooperativas de mujeres para la venta de hamacas, artesanía y productos agrícolas. Tampoco se olvida de las mujeres urbanas y lucha por la eliminación de la prostitución y la fundación de guarderías infantiles para las obreras.

Todas estas actividades le proporcionan tanto amigos como enemigos, amigos, admiradores, que hablan de su capacidad organizadora y sus dotes para la oratoria, como enemigos que la atacan sin cesar por sus ideas “demasiado avanzadas”. Ella responde a los ataques, siempre con una fina ironía.

El año 1923 se legaliza el divorcio, y será una de las primeras mujeres en utilizar esta ley para divorciarse.

En 1923, Elvia Carrillo se convierte en una de las primeras mujeres mexicanas elegidas como diputada en un congreso local. También resultaron elegidas como diputadas municipales Beatriz Peniche y Raquel Dzib Cícero por el Partido Socialista del Sureste.

El 3 de enero de 1924 son asesinados en Yucatán Felipe Carrillo Puerto, gobernador constitucional del estado y tres de sus hermanos. Una conspiración de ricos hacendados henequeneros furiosos por la expropiación de las “tierras ociosas”, aprovechándose de la inestabilidad en el país.

La muerte de Felipe terminó con el sueño socialista yucateco. Elvia trata, por un tiempo, de permanecer en su puesto de Diputada estatal junto con las otras dos mujeres que habían sido democráticamente elegidas, pero muy pronto los antiguos amigos de Felipe se unen a la oligarquía y obligan a Elvia a marcharse al exilio hacia el Distrito Federal temiendo por su vida.

Elvia se instala en la Ciudad de México, y en su lucha por conseguir derechos políticos para las mujeres, logra presentarse para diputada por un distrito en San Luis Potosí. En medio de la campaña sufre un atentado al dispararle 8 balas que, afortunadamente, no la hirieron. Pese a todos los obstáculos, consigue un triunfo contundente con 4.576 votos a su favor y sólo 56 en su contra, pero la Cámara de Diputados y el gobernador de San Luis declaran nula la votación alegando la anticonstitucionalidad de votar por una mujer, aún a nivel estatal.

En 1925 funda la Liga de Orientación de Acción Femenil con la que participa en junio de ese año, junto con Cuca García, como delegadas en el Congreso de Mujeres de La Raza, organizado por la Liga de Mujeres Ibéricas.

En 1931 participa en el primer Congreso Nacional de Obreras y Campesinas en que se pugna por la organización de las mujeres y se hacen discursos a favor del derecho del voto. Esta reunión tuvo actos conciliadores con el gobierno, llega a resolver que “No son culpables nuestros legisladores del criterio unilateral de sus disposiciones. No nos atrevemos a censurar a nuestro gobierno democrático por olvidar el papel que representamos las mujeres en sociedad; todo es consecuencia de la lenta evolución de nuestra patria”. Esa conciliación llevó a la presencia del mismo presidente e incluso de sacerdotes polarizándose la reunión al punto del rompimiento.

Elvia busca cualquier espacio para defender los derechos de la mujer y pugnar por la legalización del voto. Apoyándose en su Liga de Acción Femenina, presiona y logra hablar en la cámara de diputados para defender el derecho del voto femenino el 27 de julio de 1932. A eso se suman acciones de protesta de sus seguidoras quienes hacen mítines en el parlamento.

Elvia también impulsa el tercer encuentro de Obreras y Campesinas en Guadalajara en septiembre de 1934, que no contó con la cobertura del primero, ya para entonces el movimiento de mujeres estaba polarizado. En dicha reunión se aprueba impulsar una liga de masas de mujeres.

Elvia continua su incesante trabajo y lucha en la causa de los oprimidos: obreros, mujeres, y las mujeres obreras:

“nos responsabilizamos de todos nuestros actos, en el momento histórico de transformación económico social que se viene operando en el país y que hace indispensable la colaboración constante, consciente, enérgica, tenaz y abnegada de la mujer, dentro de la más estricta lucha de clases, pues ella es indiscutiblemente, factor más creciente a la vez que interesante en la producción y demás actividades de trabajo, ya que de esta suerte, amplía sus horizontes económicos y sociales, base de sus derechos políticos”.

“Como constituyentes del sector femenino del “Frente Revolucionario Mexicano”, consideramos que la mujer en general y muy especialmente la obrera y campesina, significa uno de los factores más importantes de la población mexicana y que su participación en la lucha social, reviste un carácter trascendental en la obra de emancipación, por lo que se estima como un imperativo de orden ideológico y moral de la misma organización clasista, el pugnar por la elevación del nivel social y moral de la mujer del campo, para alcanzar la más completa unificación de la masa rural del país”.

“Nuestra tendencia será necesariamente socialista, luchando, por tanto, porque el gobierno está en manos de las clases trabajadoras convenientemente preparadas y consecuentemente con esto, contribuiremos resuelta y permanentemente para lograr la emancipación de la mujer en todos los órdenes de la vida social contemporánea”.

En 1941 sufre un aparatoso accidente que casi la deja ciega.

La lucha y el legado de Elvia Carrillo consigue finalmente su propósito cuando en 1947, en la presidencia de Miguel Alemán, se otorga el derecho a la mujer a votar en las elecciones municipales; sin embargo, fue hasta 1953, durante el mandato del presidente Adolfo Ruiz Cortines, que por fin se reconoce dicho derecho.

El 15 de abril de 1968, con 89 años de edad, Elvia Carrillo, la sufragista bolchevique, la Monja Roja de Mayab, fallece en Ciudad de México.  Y fallece en un año transcendental, 1968, cuando en Europa se producen movimientos estudiantes reclamando mejoras, igualdad, y más derechos sociales.  Parece que dejara paso silenciosamente al Mayo del 68.

Puede que su figura fuera de su país no sea tan conocida ni, muchos menos reconocida, pero Elvia Carrillo pudo ver con sus propios ojos, cuando aún era una niña, lo que era la explotación, lo que suponía ser obrera y mujer, lo que implicaba no tener derecho alguno prácticamente. Fueron mujeres como ella, que tenían claro que el futuro se escribiría con M de mujer y no de macho, y con O de obrera y no orgullo de clase, las que tuvieron esa visión clarísima de que podían y debían aportar, de que un país no es completo si ignora y arrincona a la mitad de su población. Todo ello sin excluir y sin rencor.

La lucha de Elvia dejó frutos, pero no nada de ello está todavía terminado hasta conseguir la plena emancipación de la mujer, de los indígenas, de la clase campesina, de los obreros y obreras, y eso solo será posible, como ella lo entendía, con el socialismo.

“No reprochamos a los hombres el alejamiento en que nos han tenido, todo es consecuencia de los prejuicios rancios y de los viejos moldes en que nuestras costumbres se forjaron, pero tiempo es ya que exijamos a los hombres que experimenten métodos nuevos”.

Marisa Escuer

Professora de la UOC i Docent de Secundària

@marisaescuer

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