Comerás flores de  Lucía Solla Sobral

Primera novela de Lucía Solla Sobral, con una soltura narrativa admirable, la autora nos sumerge en sentimientos y situaciones profundamente cotidianas. Y ahí está precisamente su fuerza: en lo reconocible. Es fácil verse reflejado a lo largo del recorrido narrativo, ya sea en la gestión —o mala gestión— del duelo, o en esas relaciones tóxicas que cuesta tanto identificar cuando estamos dentro.

Nos muestra de forma resuelta aquellas relaciones que en un primer momento pueden parecer idílicas y maravillosas, incluso envidiable desde fuera, puede esconder una toxicidad sutil, casi imperceptible al inicio. Sin embargo, el subconsciente suele lanzar pequeñas alarmas, señales que algo dentro de nosotros sabe que no está bien, aunque aún no podamos ponerle nombre.

Marina, la protagonista, es una joven que mantiene una relación con Jaime, un hombre veinte años mayor que ella. A través de su voz conocemos la evolución de esa relación: cómo pasa de compartir piso con una amiga a mudarse con él, a convivir no solo con su pareja sino también con la hija de este, prácticamente de su misma edad. Esa convivencia con Jamie  se convierte en un escenario incómodo, cargado de tensiones invisibles.

Uno de los grandes aciertos de la novela es cómo desmitifica la figura del “príncipe azul”. Cómo desmonta esa imagen de perfección que alguien puede proyectar hacia el exterior mientras, en la intimidad, la relación se vuelve asfixiante. La dificultad de salir, de huir, de contarlo, de sentirse comprendida y apoyada… Todo ello convierte lo que parecía un sueño en un callejón sin salida, dañino incluso para la salud emocional.

Otro tema que atraviesa la novela con profundidad es el duelo por la muerte del padre de Marina. Ese vacío imposible de llenar, esa ausencia que pesa en cada decisión, en cada miedo, en cada necesidad de afecto. La autora retrata  lo complicado que es aprender a convivir con la pérdida.

Afortunadamente, el final deja una luz encendida: la amistad y la confianza en una misma como tabla de salvación. Porque a veces la salida no es grandiosa ni épica, sino un pequeño acto de valentía personal.

No dudéis en leer esta novela fresca, distinta y muy necesaria. Es de esas historias que te atrapan desde el minuto cero y que, cuando la terminas, te dejan pensando por un tiempo  😊

Piedad Vilches

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