«Tres padrinos» (Three Godfathers,1948) de John Ford.
John Wayne, Pedro Armendáriz, Harry Carey Jr., Ward Bond, Mildred Natwick, Ben Johnson
Escrito por Frank S. Nugent y Laurence Stallings y dedicado a la memoria de Harry Carey, protagonista de la anterior versión y amigo de Ford, el film cuenta las desventuras de tres forajidos de buen corazón (John Wayne, Pedro Armendáriz y Harry Carey Jr.) que, tras asaltar un banco, son perseguidos sin tregua por el sheriff (Ward Bond) y sus ayudantes. Durante su huida por el desierto encuentran, en una carreta, a una mujer moribunda a punto de dar a luz. Tras nacer el niño, se convertirán en sus tres padrinos, en sus tres Reyes Magos particulares.
El argumento de «Tres padrinos» puede resultar, visto hoy, algo ingenuo y edulcorado, demasiado ligero e intrascendente como para dar a luz una estupenda película; pero la puesta en escena de Ford demuestra, una vez más, que el cariño con el que filmaba a sus personajes estaba por encima de cualquier historia. Escenas como la de la tormenta de arena, totalmente real y que al parecer no estaba prevista, mucho más efectiva, por supuesto, que si se hubiera creado con efectos digitales; el hallazgo de la mujer, filmado desde el interior de la carreta y mostrando su abertura como si fuera la entrada a un portal (de Belén); su entierro tras conseguir dar a luz, una preciosidad nada recargada, como suele ser habitual en el cine de Ford, y dibujada con cuatro sencillos trazos, o la muerte del joven William, herido, agotado y sediento, tras haber superado lo peor de la travesía hacia el pueblo de Nueva Jerusalén, son perlas que Ford creó para presentarnos a los tres Reyes Magos más entrañables de la historia del cine.
Como anécdota comentar que John Wayne tuvo que ser hospitalizado durante el rodaje debido a una quemadura solar que sufrió durante la filmación.
Joan Bibian