Nunca en la historia de España la independencia de los jueces ha estado tan protegida y garantizada constitucional y legalmente como ahora. Sin embargo, el poder judicial no está al margen o por encima de todo control y toda responsabilidad, sin sentirse obligado a rendir cuenta de sus actos. Todo lo contrario, es un poder criticable y acaso más que otros puesto que su base democrática es más débil que el de otros poderes. Por ello no es muy saludable esa conjunción de jueces, periodistas y opinión pública alimentándose con las perturbaciones y cataclismos que dramatizan la vida española. El hágase justicia aunque el mundo perezca parece imponerse de nuevo al hágase la justicia posible para que el mundo no perezca.
J. Ramón Martínez
Periodista