Me viene a la memoria, y más en los tiempos actuales, la figura del jurista, historiador y escritor Francisco Tomás y Valiente asesinado por esa conjunción de ignorancia y crueldad. Sus escritos eran todo un compendio de los valores democráticos. El primero que nunca olvidaré era sobre la figura del juez. “Juzgar a una persona”, decía, era casi de sabios, es decir, implicaba un gran conocimiento de los individuos y de la sociedad, y sobre todo, recalcaba, que debería ser un humanista. Y es que juzgar a un ser humano no es nada fácil y requiere despojarse de intereses y dependencias que nos rodean. De ahí, que siempre Tomás y Valiente resaltará la importancia de la conciencia de límites en las sociedades democráticas. Y es que todo poder necesita límites, límites que son derechos de otros.
J. Ramón Martínez
Periodista