Hay quien ha celebrado el pasado día 20, los 50 años de la recuperación de la democracia en España. No es cierto, lo que sucedió un 20 de noviembre de hace cincuenta años es la muerte de un sanguinario dictador, que apenas dos meses antes había perpetrado sus últimos cinco asesinatos. Un anciano decrépito y moribundo que firmó sus últimas sentencias de muerte, después de miles desde 1936. Podemos celebrar la muerte de un dictador, pero aún no la recuperación de la democracia.
No fue democracia el gobierno de Arias Navarro, el “carnicero de Màlaga” por su pasado de fiscal represor durante la guerra civil. No puede de hablarse de democracia con los cinco muertos en una iglesia de Vitoria en marzo de 1976, o los dos de los sucesos de Monterjurra en mayo del 76, o los asesinatos de los abogados de Atocha en enero de 1977, o las brutales represiones de las manifestaciones Barcelona en febrero de 1976, o los secuestros de la revista Cambio 16, etc.… No, en democracia no se asesina por razones políticas.
Por lo tanto, no se pueden celebrar estos días los cincuenta años de democracia en España. En todo caso, muerto el dictador, se inició un tímido proceso que sí condujo finalmente a la democracia, después de dinamitar el régimen dictatorial desde dentro y gracias a la generosidad de los partidos republicanos derrotados en la guerra civil (PCE pero también PSOE y PNV), que aceptaron la bandera bicolor y la monarquía. Una democracia que la mayoría de los mandos militares no aceptó y quiso después tutelar, hasta que su fracaso del 23 de febrero de 1981 situó las cosas definitivamente en su sitio.
En todo caso, a mi entender la democracia se recuperó el 6 de diciembre de 1976, en el referéndum que aprobó una constitución democrática, que aún nos rige. No en vano el 6 de diciembre es festivo y el 20 de noviembre, no. El dictador murió en la cama, cruelmente torturado y fotografiado en plena agonía por su yerno, pero el pueblo ganó en la calle el final de la dictadura, cuando se dotó de los derechos fundamentales para cualquier hombre o mujer libres,
Es imposible comprender aquello que no se explica bien, sea en trigonometría o en historia. Recientes encuestas demuestran que una parte significativa de los jóvenes españoles de hoy en día se adhieren emocionalmente a algo que se llama “Franco y franquismo”. Este fracaso colectivo no es ajeno a la oleada ultraderechista que estamos sufriendo en todo el mundo, pero sobre todo a la incapacidad de quienes han gobernado de saber trasmitir a las nuevas generaciones la verdadera y tremenda historia sufrida en este país desde que unos cuantos militares decidieron acabar con la República (con sus errores, pero democrática), llamándose a sí mismos “nacionales”, aunque ganaron gracias a los “moros”, los italianos y los alemanes de aquella época.
Me pregunto hasta qué punto la juventud actual aceptaría de verdad el franquismo. ¿Disfrutarían los chicos con dos años de pérdida de tiempo en un servicio militar inútil? ¿Serían felices ellas con un ñoño servicio social, necesario para disponer de un pasaporte o del carné de conducir? ¿Estarían encantados que alguien decidiera por ellos qué se podía leer, qué música estaba permitida o qué películas se autorizaban para ver? Una censura tan demencial que llegó a convertir a Clark Gable, y Ava Gardner en hermanos en Mogambo … ¿Estarían de acuerdo que solo su padre pudiera votar para elegir a un tercio de los llamados “procuradores nacionales”? ¿Y qué las noticias del mundo y de España sólo se supieran a través de los “partes” de la radio y del canal único de televisión? ¿Les hubiera gustado iniciar la jornada escolar en formación y cantando himnos patrióticos y por supuesto, niños y niñas en edificios distintos? ¿Estarían conformes en que su padre fuese detenido, torturado, juzgado y condenado por pertenecer a un sindicato considerado ilegal? ¿Aceptarían como normal no poder abortar en caso de embarazo no deseado? ¿Consentirían que en alguna manifestación estudiantil algún compañero perdiera la vida por disparos al aire? ¿Y que algunos buenos profesores universitarios fuesen expulsados por sus ideas? ¿Les parecería bien vivir en ciudades llamadas Vich, Sardañola, San Baudilio de Llobregat, Bañolas, San Hilario de Sacalm, Gerona o Lérida? ¿Cómo serían las redes sociales en el franquismo, como las de Corea del Norte?
Porque Franco y el franquismo era sobre todo esto, entre algún pantano inaugurado y alguna vivienda social con aluminosis entregada: falta de libertad y derramamiento de sangre, mantenidos durante cuarenta años después de haber declarada oficialmente finalizada la guerra en el año 1939. Un país empobrecido, atemorizado, con cincuenta mil fusilados, con prisiones y campos de prisioneros a rebosar, sin libertades… así empezó el franquismo y se mantuvo, solo con algunos retoques cosméticos.
Esta es la verdad y es evidente que algo ha fallado en nuestro sistema educativo para que tantos jóvenes con ignorancia se identifiquen con un sistema totalmente contrario a cómo viven hoy en día. La gran pregunta es si estamos a tiempo de rectificar.
Ferran Vallespinós
Dr. en Biología e Investigador del CSIC. Escritor
Alcalde de Tiana (1995-2007)