Encontrar el discurso civilizador, que nos comprometa a todos, es el reto fundamental para la convivencia en este mundo distópico y apocalíptico, propio de las narrativas de la modernidad —o de la era Netflix, denominada por algunos—, o de las «naciones pantalla», como la definen otros. Sin embargo, aunque no sea fácil, uno no pierde el optimismo. Sobre todo, cuando lee o escucha mensajes como el de Ferran Pedret, un joven socialista catalán que, frente a los relatos trumpistas de ahora, donde el antagonismo, el enfrentamiento, el «nosotros y el ellos» o el «amigos y enemigos» ha tomado asiento, emerge con su «discurso de la esperanza».
¡No más guerras! Ese fue el mensaje de fondo de la nueva democracia española que hizo posible nuestra Transición.
J. Ramón Martínez
Periodista