Baumgartner, l’Auster etern

Auster nos regala, en esta obra póstuma, una historia profundamente conmovedora nacida de la pérdida de su esposa. El relato transcurre como un vaivén constante entre el presente y los recuerdos, llevándonos de la mano por el territorio íntimo del duelo, la nostalgia y las segundas oportunidades.

Lo que más me fascina de este autor es su asombrosa capacidad para convertirnos en cómplices de sus paseos. Sus descripciones, precisas y evocadoras, nos sitúan en el corazón mismo de cada ciudad que recorre. Amante incondicional de Nueva York, Auster vuelve a rendir homenaje a su urbe predilecta; pero esta vez nos invita también a viajar hasta Ucrania, siguiendo el hilo de sus orígenes. ¿Qué hallaremos allí?

Su partida es una pérdida inmensa para la literatura. Ya no habrá nuevas obras que descubrir, pero siempre podremos regresar, una y otra vez, a las calles de Nueva York y a los mundos que construyó con su inconfundible voz.

Piedad Vilchez

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