«La gran ambición»: el retrato de un político idealista
Dirigida por Andrea Segre, La gran ambición nos sumerge en un período crucial de la historia italiana, centrándose en la figura de Enrico Berlinguer, entonces secretario general del Partido Comunista Italiano (PCI), durante los intensos cinco años que van de 1973 a 1978. En ese tiempo, el PCI alcanzó cotas muy altas de apoyo electoral, quedando a escasa distancia de la siempre poderosa Democracia Cristiana, el partido tradicionalmente opuesto.
Fue entonces cuando se destacó la ambición de Berlinguer de llevar a su partido al poder mediante una audaz estrategia: el “compromiso histórico”. Fueron años convulsos en una Italia marcada por una profunda crisis económica y numerosos episodios de violencia. Su propuesta, extremadamente compleja, fue torpedeada y poco comprendida por diversos sectores.
Berlinguer tuvo que enfrentarse a momentos clave, como el atentado que sufrió en Bulgaria y el secuestro y asesinato de Aldo Moro en 1978, el hecho que truncó el acercamiento entre los dos partidos. De haberse consolidado, ese pacto pudo haber cambiado el rumbo de Italia y de Europa.
Destaca la enorme interpretación de Elio Germano, quien logra transmitir tanto la determinación y firmeza del protagonista como su lado más vulnerable. Su actuación humaniza al personaje y nos ayuda a comprender por qué Berlinguer fue una figura tan respetada en su tiempo.
La gran ambición es el retrato de un político íntegro, que cimentó su liderazgo en el respeto a los principios y a los ideales, apostando por la política como motor de cambio y priorizando la honestidad en sus acciones. Defendió el camino que creía conducía al bien común, por encima de todo.
El pase de la película, el día de su estreno en Barcelona, finalizó con el público del Cine Maldà aplaudiendo, seguramente invadido por la nostalgia de una forma de hacer política basada en la integridad y el diálogo, como fue la de Enrico Berlinguer.
Patricia García Torres