La cosa no va de comprender el mundo, eso llevaría tiempo y trabajo y en el mundo en el que vivimos donde todo va muy deprisa eso no parece rentable. Ahora se trata de llamar la atención como sea. Por una portada mato, dirían algunos. En este contexto se extiende un relato con tintes cada vez más sensacionalistas y amarillistas tanto en la política como en los medios. Y para ello la mejor estrategia publicitaria es la búsqueda de un malo, de un culpable y del argumento imbatible. Y es que en esta sociedad tan competitiva se trata de ganar, que no nos echen del mercado, sea el político o el social. Sin embargo, otros muchos seguimos queriendo comprender el mundo, para poder mejorarlo, aunque eso suponga tiempo y trabajo.
J. Ramón Martínez
Periodista