Hace unas horas estaba preparando un artículo sobre IA, pero la fotografia de los reyes de España captada por Annie Leibovitz apareció para acaparar la atención de los medios de comunicación. Y también la mía. Una imagen que ha sido capaz de generar controversia y opiniones dispares, algunas con criterio, muchas más dichas a la babalá, como si fuera una lotería.
Leibovitz sigue siendo una gran retratista, aunque a mí me gustaba más en sus primeros años. Una fotógrafa buena y cara. Las imágenes de los reyes ha costado unos 130.000 euros, una cifra desorbitada que incluye su caché y todo el amplio equipo técnico que la acompaña.
Como siempre que se habla de fotografía, el resultado es una imagen que no miente, pero que tampoco dice la verdad. La verdad es una cosa que queda para los pes de página y para las interpretaciones que se le quiera dar.
En cualquier caso estamos ante una composición de dos imágenes que no acaban de funcionar por separado. La primera foto que pude ver fue la del Rey, en la que se puede ver el horizonte caído, la luz tenue y el estilo vaporoso a la que nos ha acostumbrado últimamente Leibovitz. Esta primera imagen cobra sentido al ver la fotografía de la Reina, donde se desvela que la luz mortecina y el horizonte caído de la imagen del rey se debe a la perspectiva que recae en las líneas verticales y fuertes de la imagen de Letizia. La luz es muy potente en este segundo caso, no solo por la iluminación de la reina, sinó, también por las de una ventana que permite la entrada de una luz cálida en el Salón Gasparini en el que se tomo la fotografía.
A partir de aquí todo son interpretaciones: ¿la reina ha dado equilibrio a la monarquía? ¿Ha aportado luz? Compositivamente creo que está claro que el equilibrio está ahí y que todo se compensa en ese punto.
Hay algo que comparten estas dos fotos en el díptico total, y es esa silla en medio de la sala, suponemos que será para la heredera al trono cuando su momento llegue. Mientrastanto, hay una elemento inquietante, como son los pies en el límite del encuadre y el poco aire en la parte inferior de la imagen, algo evidentemente buscado a propósito por la fotografa estadounidense,
Otra cuestión es la edición pictórica, que puede gustar más o menos, pero está muy claro que es lo que la fotógrafa busca y marca su estilo actual, vaporoso, pictórico con luces suaves, que también conlleva un trabajo de iluminación estricto y de postproduccion muy técnico y de suma perfección.

Ceci Fimia
Fotògraf
