Recientemente la formación política Junts ha lanzado una campaña contra el Impuesto de Sucesiones y Donaciones (ISD) en Catalunya, alegando argumentos tales como:
- “En el año 2023 hubo más de 10.000 renuncias al impuesto, que representan el 16% de las herencias”
- “Heredar 3 millones de euros es ser de clase media”
- “Heredar 800.000 euros y pagar 44.000 de ISD compromete a los herederos”
- “El ISD es injusto ya que es sobre unos bienes o capitales que ya pagaron impuestos en su día”
- “En Catalunya se paga mucho más de ISD que en otras CCAA, como Madrid, por ejemplo”
- “La mayoría de los países avanzados no tienen este impuesto”…
También en el mes de marzo, en TV3 se dedicó un programa bajo la etiqueta “#HerènciesTV3” al tema donde prácticamente la totalidad de entrevistados y la información aportada era interesada hacia la supresión de dicho impuesto. No se contactó o, al menos, no se vio presencia ni participación alguna de personas, colectivos ni posiciones argumentando la conveniencia del mencionado impuesto.
A nadie le gusta, a priori, el pagar impuestos, pero no existe otro mecanismo democrático para el sostenimiento de los servicios públicos con igualdad para todas las personas, respetando el principio de la C.E. Artículo 31.1 “un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad”.
Aporto algunas informaciones sobre este impuesto:
- No sufre doble imposición en tanto que los impuestos son a las personas (físicas o jurídicas) y no se da el caso en el ISD que la misma persona pague dos veces por los mismos bienes.
- En 2020, justo cuando la pandemia se llevaba por delante miles de vidas de personas, principalmente mayores, gobernando Quim Torra la Generalitat de Catalunya, aumentó este impuesto.
- Muchas renuncias de herencias se producen para no heredar deudas de la persona fallecida (el famoso: “a beneficio de Inventario”). En Catalunya hubo en 2022 un 15,7% de renuncias, en Madrid, con mayores bonificaciones, hubo un 13,8%. Prácticamente no existen renuncias a herencias por tener que pagar el ISD.
- Si se han de pagar 44.000 euros para heredar 800.000, aún le quedan 756.000 (el 95%).
- Los cónyuges tienen una bonificación del 99% de la cuota del ISD.
- Los primeros 100.000 euros no pagan nada. Con la bonificación de la vivienda habitual, es la situación más frecuente.
- Para cada heredero del Grupo I tienen las siguientes bonificaciones de la cuota:
- Los primeros 200.000 el 98% y el 95% para los siguientes 100.000.
- Los primeros 300.000 el 97% y el 90% para los siguientes 200.000.
- Los primeros 500.000 el 94,2% y el 80% para los siguientes 250.000.
- Los primeros 750.000 el 89,47% y el 70% para los siguientes 250.000.
- El primer 1.000.000 el 84,60% y el 60% para los siguientes 500.000.
- El primer 1.500.000 el 76,40% y el 50% para los siguientes 500.000.
- Los primeros 2.000.000 el 69,80% y el 40% para los siguientes 500.000.
- Los primeros 2.500.000 el 63,84% y el 25% para los siguientes 500.000.
- Los primeros 3.000.000 el 57,37% y el 20% en adelante.
- La vivienda habitual tiene una reducción de hasta 500.000 euros.
Cuando hablamos de herencias de 3 millones o más se está en otro nivel de patrimonio que, con casi toda seguridad, sus propietarios tendrán asesores para obtener “optimizaciones” fiscales, diversificación de inversiones, constitución de sociedades patrimoniales, etc, que les permitirán, sin duda, efectuar elusiones fiscales, consiguiendo bajar significativamente la carga impositiva en la herencia a sus sucesores.
Esto sin entrar en la delictiva evasión fiscal directa, constituyendo sociedades en países considerados Guaridas Fiscales por su bajísima o nula tributación además de (y principalmente) su opacidad y negativa a facilitar información cruzada con otros estados.
Tengamos presente que la mayor parte de la desigualdad entre las personas se derivan de las condiciones de partida (entorno social, riqueza de los progenitores, etc.). En concreto, con respecto a las herencias, en España, se asocia el 70% de desigualdad a la riqueza heredada. Esto hace que, para las personas que heredan, sea más favorable el futuro, sin haber representado esfuerzo personal.
El 10% de las personas más ricas de España acaparan el 53,8% de la riqueza nacional. Mientras que el 50% de los hogares más pobres solo tienen el 7,8%. Datos de 2022.
En los últimos 20 años, la diferencia entre una familia ubicada en el rango del 50% de la población más pobre y una situada en el 10% más rica se ha duplicado. Esto dificulta aún más cualquier posibilidad de reducir la desigualdad.
Este es el principal elemento de desigualdad social, el esfuerzo que ha de hacerse para intentar alcanzar igualdad patrimonial cuando se parte con un 70% de desventaja.
El Impuesto de Sucesiones y Donaciones es uno de los elementos disponibles para disminuir esta desventaja.
En la UE se está lanzando la campaña “Tax the Rich”. Se trata de que quienes obtienen más beneficios de la globalización, deslocalización de actividad productiva y “optimización” de sus activos, en resumen, aquellos que se benefician más de la actividad colectiva, contribuyan con un impuesto para que no se ensanche aún más la brecha de la desigualdad.
No es cierto que haya mayoría de países desarrollados sin el Impuesto de Sucesiones. Un informe de la OCDE señala que 24 de los 38 países miembros de dicha organización tienen un impuesto igual o parecido. E incluso recomiendan aumentar su peso como mecanismo eficiente para reducir las desigualdades.
Se argumenta que en España se paga mucho impuesto de sucesiones. La media de la CEOE es del 0,5 del PIB. En España es del 0,58%. En Francia, Bélgica o Japón se sitúa en torno al 1,5% de su PIB.
El día 3 de abril es el día mundial para la Abolición de las “Guaridas Fiscales” (mal llamadas “paraísos”). Poco a poco se va logrando una mejora en la información cruzada entre países, pero quedan muchos países, algunos incluso en territorio de la UE, que siguen con prácticas de opacidad y renuentes a facilitar información de la actividad. De esta opacidad se benefician sociedades y personas para delinquir evadiendo impuestos y dejando de aportar riqueza allá donde obtienen sus beneficios.
Preguntémonos cómo podemos ayudar a reducir esa brecha. Por ejemplo, antes de abrir cuenta en un banco, intentemos averiguan en cuantos países considerados “Paraísos Fiscales” tiene cuentas ese banco, o en la compra de bienes y servicios, intentemos averiguar cuantos impuestos ha eludido pagar esa empresa o multinacional.

Antonio Puparelli
Informàtic i activista social
@apuparelli
