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Soy una de esos 26 millones de españoles

MADRID, SPAIN - FEBRUARY 03: The general secretary of Vox, Javier Ortega Smith (L), takes a picture with the general secretary of the parliamentary group of Vox, Macarena Olona (R), during the solemn opening of the 14th legislature at the Spanish Parliament on February 03, 2020 in Madrid, Spain. (Photo by Eduardo Parra/Europa Press via Getty Images)

Perpleja por todo lo que rodea a VOX. La gente me comenta, pues ya deberías estar acostumbrada, pero no, yo me niego.

Me niego a normalizar que el franquismo y el fascismo continúen entre nosotras/os cuando hace más de 40 años que murió Franco y que se estableció la democracia.

Me niego a normalizar que el machismo, el racismo y el odio al diferente esté en el ideario y no solo eso, sino también en el programa electoral, de un partido político que además, hace alarde de “Constitucionalista”.

Constitucionalista y una mierda, ya está bien de que se apropien de lo que es de todas y todos.

Ni la Constitución, ni la bandera, ni ningún símbolo que sea de todas y todos debemos dejar que se lo apropie la derecha.

Señores y señoras de VOX, no se puede ser Constitucionalista y decir que un chat, de militares jubilados franquistas con ensoñaciones golpistas, son su gente. Esa no es gente de nadie y lo mejor que pueden hacer, por esta sociedad que tan preocupados los tienen, y a la que arreglarían con un “fusilamiento de 26 millones de hijos de puta”, es, cerrar la bocaza, seguir cobrando sus paguitas máximas, y en el mejor de los casos dejar que la vida ponga a cada uno en su sitio, y por la gracia de ese Dios, que de existir seguro que no se parecía nada a ellos, morir por lo que por suerte es Ley de Vida.

Su gente, señores y señoras de Vox, son asesinos que añoran el franquismo porque ellos hacían lo que querían y disponían del poder de pegar tiros y enterrar a gente de izquierdas en fosas comunes.

Su gente, señores y señoras de Vox, son violadores y asesinos de mujeres, como las 13 rosas, esas que ustedes insultan y llaman “asesinas bolcheviques”.

Su gente, señores y señoras de Vox, se envuelven en banderas de España, pero de las del aguilucho y gritan España, una grande y libre.

Eso no es ser Constitucionalista, eso es ser franquista.

Señoras y señores del Gobierno de España, igual que en su día se ilegalizó a los partidos políticos que defendían a ETA, igual debería hacerse con los partidos que defienden el ideario franquista, porque determinadas actitudes e ideales no pueden escudarse en la tan socorrida libertad de expresión. Porque la libertad de expresión acaba en el momento en que se quiere limitar las libertades y derechos.

Victoria Corbacho

Sindicalista UGT Baix Llobregat

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