El Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en España no ha dejado de avanzar en la última década. No ha sido una casualidad ni una concesión: ha sido el resultado de lanegociación colectiva, del diálogo social y de la firme defensa de los derechos laboralespor parte de las organizaciones sindicales.
En 2016, el SMI se situaba en 655 euros mensuales. En 2017 subió a 707 euros; en 2018,a 735 euros. El gran salto llegó en 2019, cuando alcanzó los 900 euros. En 2020 ascendióa 950 euros. Desde entonces, el crecimiento ha continuado: 965 euros en 2021; 1.000euros en 2022; 1.080 euros en 2023; 1.134 euros en 2024; 1.184 euros en 2025. Y ahora, en 2026, el SMI alcanza los 1.221 euros netos en 14 pagas, lo que supone unasubida del 3,1%.
Esta nueva cuantía entra en vigor tras su publicación en el BOE y tiene carácter retroactivo desde el 1 de enero de 2026. Esto significa que todas las personas trabajadoras que perciban el SMI —o cantidades inferiores— deben ver actualizada su nómina con efectos desde el inicio del año.
Además:
• Ningún convenio colectivo puede establecer salarios por debajo del SMI.
• Las personas trabajadoras a tiempo parcial deben percibirlo en proporción a su jornada.
• Es un derecho garantizado por ley, no una opción empresarial.
Sin embargo, conviene señalar un hecho relevante: desde 2020, la CEOE no ha firmado los acuerdos de subida del SMI, pese a que, año tras año, muchas empresas registran mayores beneficios. Frente a esa negativa, desde los sindicatos hemos asumido nuestra responsabilidad y sí hemos firmado el acuerdo para la subida del SMI en 2026, apostando por la mejora del poder adquisitivo y por un modelo laboral más justo.
Porque no se trata solo de cifras. Se trata de personas. De familias que necesitan salarios que permitan llegar a fin de mes. De trabajadores y trabajadoras que sostienen la economía con su esfuerzo diario.
La subida del SMI no es un eslogan. Es una herramienta concreta para combatir la precariedad, reducir la desigualdad y fortalecer el consumo interno. Es un mecanismo para dignificar el trabajo. Quienes hablan de riesgos olvidan que el crecimiento económico y la mejora de beneficios empresariales han convivido con estas subidas. Lo que está en juego no es la viabilidad de las empresas, sino el reparto justo de la riqueza.
Desde los sindicatos de classe lo decimos con claridad: salarios dignos no son un privilegio, son un derecho. Porque la subida del SMI no es solo una cifra. Es una decisión política y social que marca el rumbo del país. Es avanzar hacia condiciones laborales más justas. Es reforzar derechos. Es dignidad.
Victoria Corbacho
Sindicalista de UGT-SP