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Si quieren la nueva ola, démosles una ola gigante

“Nouvelle Vague” (2025) de Richard Linklater.

Guillaume Marbeck, Zoey Deutch, Aubry Dullin, Bruno Dreyfürst, Benjamin Clery, Matthieu Penchinat, Pauline Belle

La película de Linklater repasa los 20 días de rodaje de “Al final de la escapada” (A Bout de Souffle) , de Jean-Luc Godard, obra totémica del movimiento.

Tras un prólogo en el que nos acercamos a la cinefilia parisina con epicentro en la redacción de la revista Cahiers du Cinéma (en determinado momento los visita y les da un discurso un tal Roberto Rossellini), aparece la figura de Jean-Luc Godard (notable composición de Guillaume Marbeck) , quien está desesperado por debutar en el largometraje, sobre todo porque sus compañeros de ruta y de batallas (François Truffaut, Claude Chabrol, Jacques Rivette y Éric Rohmer) ya lo habían hecho.

1959. París está en plena efervescencia. Desde hace casi diez años, Les Cahiers du Cinéma defienden una determinada idea del cine. Surge una nueva generación de cineastas; sus nombres son Truffaut, Chabrol, Rivette, Rohmer, Rozier, Resnais, Varda y Demy, inspirados por la libertad de tono y de imagen de Rossellini

En suma, con Nouvelle Vague, Richard Linklater, del cual este mismo año hemos disfrutado de “Blue moon”, no solo rinde homenaje a la figura del director francés, sino que además recuerda al espectador, de modo sutil, que la magia y la inmortalidad del cine no residen tanto en las cotas del éxito o del espectáculo visual como en la manera de llevarlo a cabo y en el sello creativo. Una cinta en blanco y negro como lo fue con la fotografía de Raoul Coutard, bonito homenaje a alguien que fue casi coautor de film. Y que al tiempo, es puro cine de autor y retrato de una obra clave en la historia del cine.

Pero Linklater no se detiene en un solo mito. “Nouvelle Vague” es una película coral, un desfile gozoso de presencias: Truffaut, Rivette, Rohmer, Chabrol, Varda; y también Melville, Cocteau, Rossellini, Bresson… Todos están ahí, cruzándose, opinando, fumando, discutiendo de cine como si el cine fuera lo único verdaderamente importante. Y quizá lo era.

Joan Bibian

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