Por mucho que los agoreros y pesimistas nos inunden con sus mensajes, la España moderna que construyeron, principalmente, los comerciales catalanes en sus viajes por todas las Españas sigue presente. Así lo sentí hace unos días en mi tierra almeriense escuchando a un embajador, nunca mejor dicho, de los cavas Gramona. Su repaso a los vinos parecía un tratado acerca de sus tierras, sus gentes, sus maneras de interpretar cada viñedo; sobre todo, un mensaje de convivencia y humanidad. Buenos vinos y buena comida, sí; pero, principalmente, amistad. Y el recuerdo de dos grandes comerciales ejemplo de todo ello: el señor Xavier Gramona y el señor Antonio Rueda, ya fallecidos, quienes reivindicaban, por encima de todo, el arte de hacer amigos. Lo de vender era secundario para ellos.
J. Ramón Martínez
Periodista

