Otra cultura política. No valen para andar por el siglo XXI las retóricas ancladas en la polarización y tampoco valen ya las dialécticas que se presentan a sí mismas como poseedoras de toda la razón y toda la verdad. El objetivo de una política democrática tiene que desarrollar la exploración de nuevas posibilidades, la constante autocrítica y una permanente actitud pedagógica que no se debe abandonar. En definitiva, como propone el filósofo Daniel Innerarity es fundamental una nueva cultura política más relacional y cooperativa.
J. Ramón Martínez
Periodista

