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SALUD MENTAL

Regularmente aparecen noticias como esta del periódico Norte de Castilla: ¨Las bajas laborales por salud mental se duplican en España en los últimos años¨. En la misma se dan cifras de bajas laborales, concretamente, hasta octubre más de cuatrocientas cincuenta mil bajas por salud mental. La incidencia más alta se da en jóvenes y mujeres y resalta que uno de los lugares de mayor incidencia es Cataluña.

Hay muy buenos estudios analizando en que ámbitos y sectores del mundo del trabajo se producen estas bajas.

Existen herramientas para detectar algunos factores de los denominados riesgos psicosociales, como el estrés laboral, la fatiga, la violencia en el trabajo o el acoso laboral, que influyen en la salud mental.

¿Por qué este aumento? ¿qué se hace mal? Esas herramientas que se mencionan son la evaluación de esos riesgos psicosociales en todas las empresas y centros de trabajo y que debe incluir a todas las profesiones y sectores, siendo adaptada a la actividad realizada. Y, a partir de esa evaluación, detectar problemas, realizar cambios e informar.

Evidentemente en aquellas empresas o administraciones en donde se tomen en serio los riesgos laborales, se hará correctamente el proceso, influyendo, cómo no, el papel de la representación sindical.

¿Es suficiente? Parece que no. Cada vez la sociedad se toma más en serio la salud mental de la población y eso debe llegar al mundo del trabajo. Si sabemos que las cargas de trabajo y la precariedad, entre otras causas, influyen directamente en esa mayor incidencia, se deben atajar y reducir con valentía.

Pero hace falta más: actuaciones a nivel europeo, de Inspección de Trabajo, de las empresas que subcontratan servicios y deben también controlar los aspectos psicosociales y no solo la accidentabilidad de las empresas contratadas.

Hace falta una concienciación en el mundo laboral de cómo afrontar la salud mental desde una perspectiva amplia. El mundo del trabajo evoluciona con la incorporación de nuevas tecnologías y por tanto se debe abordar cómo esos cambios afectan a la salud de la clase trabajadora.

Determinar nuevas enfermedades profesionales, que las mutuas  y la medicina de empresa se adapten a esos nuevos retos. Y dando un papel fundamental al diálogo social para encontrar fórmulas para avanzar conjuntamente en la búsqueda de soluciones y medidas que cada vez más la sociedad demanda.

Miguel Monera

@MiguelMonera

Trabajador y Sindicalista Prejubilado

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