Lady Gagá

A partir de ahora me declaro admiradora de Lady Gagá.  Y, aunque su presentación, llena de respeto, humanidad y empoderamiento, haya quedado en la sombra tras la “chulería” Will Smith, quiero destacarla reivindicarla como un acto de SORORIDAD.

Porque no, no me gusta Will Smith, nunca me ha gustado, su humor, lleno de tópicos, ha intentado ser blanco, pero siempre ha sido oportunista.

Su ya famosa bofetada, más que alguna de sus otras actuaciones, ha tapado acciones como la de Lady Gagá, encubriéndola y tapándola por su gesto de exceso de “masculinidad”.

Analicemos los hechos nuevamente.

El presentador, Chris Rock, comentó con mal gusto, pero anterior al hecho lo tuvo con Penélope Cruz a la que redujo a simple complemento de Bardem, la mujer de. Ella encajó la desafortunada broma, lo mismo que hizo Smith y su esposa Jada, que la rieron.

Es algo a considerar.

Y en el momento de la famosa broma a Jada Pinkett-Smith, su marido, Will rio.  Ella podía haber contestado con fina ironía, o marcharse, prefirió la reacción de expresión de malestar (y comprendo, repito, la broma fuera de mal gusto, riéndose de una enfermedad), mira al marido y éste reacciona. ¿Protección de la familia?

Y entonces Will, en actitud plenamente machista, desproporcionada y violenta (yo diría macho alfa), sale a defenderla (¿el honor de ella o el de él?).  Se vuelve a su sitio pletórico recibiendo la mirada aprobatoria de su pareja y termina con una actitud de matón gritando, porque, cuidado, ¡es mi posesión y no lo tolero!

Y si toda esta actuación desproporcionada es poco, cuando sale por su premio, llora y justifica su violencia (verbal y física) por amor. 

Otro topicazo de macho alfa.

Imaginad, por un momento, que todo este conjunto de despropósitos los hubiera hecho Bardem, lo habrían calificado de primario.  Tal vez solamente porque su apariencia física lo vinculan con ciertos estereotipos latinos que nos venden continuamente.

Pero fue Will, y él es simpático.

Pero ya he perdido mucho tiempo con este tema.

En medio de todo esto aparece Lady Gagá con Liza Minnelli, ésta en su silla de ruedas, se pierde en los textos, se miran y mantienen una breve conversación cogidas de la mano: “Te tengo”, y respuesta “lo sé” (LD:I got you.  LM: I know).

A eso se llama sororidad, concepto que implica esta ayuda entre mujeres para empoderarse, para crecer y para que quede presente que son dignas de todos los respetos.

La sororidad la podemos definir como la relación de solidaridad entre las mujeres, especialmente en la lucha por su empoderamiento. Y en este contexto va muy bien porque hubo tanto discriminación por género (los comentarios machistas) como violencia de tipo patriarcal (la actitud de Smith), por eso este gesto fue el gran contrapunto a tanta actitud absurda en un acto que prometía ser glamuroso.  Se han comentado otros discursos, pero su mirada volvía a tener el enfoque masculino, esa sencilla conversación llenó la sala, aunque pasara desapercibida en esos momentos.

¿Dónde estuvo la sororidad antes?  No existió.

¿Dónde quedó después? Desapareció.

Una risita cómplice (la de Will), una mirada de enfado (la de Jada), una caminata rápida, una bofetada chulesca y un grito reclamando su propiedad.

Todos gestos machistas, todos gestos repetidos, todos tapando la inteligencia, la bondad, la sororidad de Lady Gagá.

Por eso, desde ahora mismo, me declaro su fan, no de la artista, sino de la persona.

Esto me recuerda un hecho.  Ya en quinto de carrera un profesor nos despidió con una frase: “la bondad es cualidad exclusiva de los inteligentes, solamente una persona no inteligente tiene que ser miserable (ruin) para destacar”

Pongámosle nombres y acabemos la historia.

Tengamos esa sororidad entre todas.

Marisa Escuer

Profesora de la UOC y Docente de Secundaria

@marisaescuer

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