Nellie McClung

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“Las mujeres que se valoran poco a sí mismas hacen que la vida sea más difícil para todas las mujeres”

Nellie McClung, fue otra de las conocidas como “Las Famosas Cinco”, otra de aquellas mujeres que se enfrentaron al no reconocimiento de las mujeres como personas, con las repercusiones legales, políticas y, especialmente, humanas, que ello implicaba.

Nellie tuvo también una vida compleja, una vida llena de contrastes, de desafíos, de fallos y aciertos.

Nellie Letitia McClung, de soltera Helen Letitia Mooney, vivió entre los años 1873 y 1951

Su padre fue John “Johnny” Mooney (1812-1893), fue un emigrante procedente de Irlanda que llegó a Canadá en 1830, y vivió en diferentes poblaciones.  En Canadá trabajó la tierra, y contrajo dos matrimonios, primero con su prima Margaret, la cual falleció al poco de casarse, y en 1856 se casó con Letitia McCurdy (1833-1920), también emigrante, pero ella procedente de Escocia.  De este matrimonio nacieron siete hijos.

Cuando Nellie tenía diez años la familia se trasladó a una granja al sur de Manitoba, fue aquí donde ella completó sus estudios. En 1889, Nellie ingresó a la Escuela Normal de Winnipeg para obtener un certificado de enseñanza de segunda clase, una de las pocas opciones profesionales para mujeres.  Tenía 16 años.  

Su carrera docente comenzó en 1890 en la escuela Hazel cerca de Manitou, y allí enseñó en los ocho grados. El empleo lo tuvo durante cinco años y en cuatro escuelas diferentes en el centro-sur de Manitoba.  Pero sus decisiones docentes también generaron cierta controversia: introdujo el fútbol tanto para niñas como para niños, con el fin de fomentar el juego limpio y la disciplina, y dramatizó los efectos destructivos del alcohol con un cuadro de templanza. Ambas iniciativas despertaron la protesta de los padres, que ella controló buen humor y cierto grado de diplomacia.

En 1892 trabajó en la escuela de Manitou y se alojó con la familia del ministro metodista James Adam McClung.  Le impresionó muchísimo la esposa del ministro, Annie E., que era también líder de la Unión Cristiana de Mujeres por la Templanza, pero, sin duda, lo más transcendental fue que era una gran defensora del sufragio femenino.

La relación con esta familia fue fundamental en su vida, de tal manera que tomó la decisión de casarse con uno de sus miembros.  Pronto comenzó una relación con el segundo de sus hijos, Wesley, que en ese momento estudiaba farmacia.

En 1894 le ampliaron seis meses en el Winnipeg Collegiate Institute, y entonces obtuvo una beca Isbister y un certificado de primera clase.

En 1896 se casó con Robert Wesley McClung, que ya era farmacéutico.

En esa época las asociaciones cristianas vinculadas a la “buena moral”, y a lo que denominaban Templanza, que suponía el control del alcoholismo, que era importante en ese momento.  Ella pronto se une a la Unión Cristiana de Mujeres por la Templanza, la cual era una organización de tintes progresistas que se localizaban en el oeste de Canadá, pero, y esto es lo más destacable, apoyaban el voto de las mujeres.

En 1908, Nellie, que es una mujer “culta” en el contexto del momento, pero con gran curiosidad e interés por todo lo que le rodea, comienza publicar una serie de novelas, cinco en concreto, haciendo una descripción de pueblos del oeste.  Sus publicaciones fueron muy exitosas, y será conocida y reconocida como autora de cuentos, y también de artículos, tanto en su país, Canadá, como en Estados Unidos.  A todo ello hay que añadir su facilidad de palabra, su rica oratoria.

Su marido convenció a Nellie que dejara su trabajo, pero siguió escribiendo relatos, en este caso centrados en la nueva vida que había comenzado.

Nellie tuvo mucha suerte en su matrimonio ya que Wesley había sido educado en la idea de igualdad de las mujeres, con lo cual las iniciativas de su mujer le parecían oportunas y las apoyaba. Su marido defendía una imagen de hombre nuevo diferente, defensor de la mujer para que la comunidad creciera en igualdad.

En 1902, con el apoyo de su suegra, Annie McClung, participó en un concurso de cuentos para Collier’s, una de las principales revistas familiares estadounidenses. Y aunque no consiguió su objetivo inicial, su escritura tuvo éxito, y las ventas pronto iniciaron a ser importantes, siendo la novela más vendida Sembrando semillas en Danny (1908), la primera de una trilogía basada en el personaje enérgico de Pearl Watson, que era un joven colono británico que rompía con las convenciones del momento.

Le siguieron otras dos novelas, La segunda oportunidad (1910) y Primaveras moradas (1921).  En ellas se centró en múltiples temas que le interesaban: el maltrato a esposas e hijos, las leyes contra la mujer, la maternidad soltera, la necesidad de guarderías, el aislamiento de las praderas, la culpa calvinista, el acaparamiento de dinero y permitir que los indios se arraiguen en sus propias culturas.

Nellie defendió un fuerte sentido del deber cristiano como cabeza de familia responsable y voluntaria de la comunidad. Participó activamente en WCTU de Manitou, Methodist Ladies’ Aid, Home Economics Association, Epworth League (una organización juvenil metodista), Band of Hope (el grupo de niños de WCTU) y la escuela dominical metodista.

Pero lo más destacable su vida política, porque ya desde 1911, momento en que se mudaron a Winnipeg, se unió a los movimientos en favor de los derechos de las mujeres, pero los gobiernos locales no estaban de acuerdo con ello, y, por tanto, en una oposición a gran parte de lo que defendía. En 1912 ayudó a organizar la Liga de Igualdad Política.

En 1914 estaba ya en el Partido Liberal, aquel que defendía las reformas por las que ella abogaba.  Su fina ironía, y su gran oratoria le fueron de gran utilidad en la defensa de las mujeres, en las campañas y en los discursos que daba.

Las giras de conferencias de McClung supusieron se moviera por la mayor parte de Canadá, y en 1917 y 1918 también había realizado numerosas giras por los Estados Unidos para la Asociación Nacional Estadounidense del Sufragio Femenino. Su atractivo popular era tan fuerte en los Estados Unidos como en casa.

En 1921 fue delegada y oradora en la Conferencia Ecuménica Metodista en Londres, Inglaterra, e hizo una gira de conferencias por Inglaterra y Escocia. El mismo año ganó las elecciones como miembro liberal de la Legislatura provincial de Alberta. Aunque se sentaba como miembro de la oposición (partido minoritario), apoyó incondicionalmente cualquier legislación de reforma introducida por el gobierno. Derrotada en 1926, no volvió a postularse para un cargo político.

En 1927, Nellie y otras cuatro mujeres: Henrietta Muir Edwards, Emily Murphy, Louise McKinney y Irene Parlby quienes juntas llegaron a ser conocidas como Las cinco famosas (también llamado “The Valiant Five”) con el “Caso Personas”.

En 1933, los McClung se mudaron a Lantern Lane, una casa de campo cerca de Victoria, Columbia Británica. Aquí Nellie completó una autobiografía de dos volúmenes: Clearing in the West (1935), un retrato gráfico de la vida pionera de Manitoba, y The Stream Runs Fast (1945), un relato menos efectivo de sus actividades políticas y su carrera como escritora.

Pero al igual que muchos personajes de la época, conocidos o no, tuvo ese punto crítico de defensa de la eugenesia y de hacer campaña a favor de la esterilización de aquellos que eran considerados “ingenuos”, y con ellos contribuyó que en el estado de Alberta se aprobara una legislación sobre la eugenesia.

Su opinión era clara, y así lo manifestaba en sus conferencias: “traer niños al mundo, que padecen las deficiencias causadas por la ignorancia, la pobreza o la criminalidad de los padres, es un crimen espantoso contra los inocentes y desesperados, pero del que prácticamente no se dice nada. El matrimonio, las tareas del hogar y la crianza de los hijos se dejan enteramente al azar, por lo que no es de extrañar que la humanidad produzca tantos ejemplares que, si fueran medias de seda o botas, se marcarían como “segundos”.

Nellie, entre muchos otros, creían que los procedimientos de esterilización evitarían problemas adicionales. Con su actitud y su defensa contribuyó a la aprobación y aplicación en Alberta de la Ley de esterilización sexual, que organizó la esterilización involuntaria de personas consideradas “deficientes mentales”. Dicha ley fue promulgada en 1928 y derogada en 1972. Durante ese tiempo, miles de personas que eran consideradas “psicóticas” o “mentalmente deficientes” se sometieron a esterilización eugenésica.

Nellie tuvo muchos talentos, muchas aficiones, muchos trabajos, desde maestra a oradora, desde defensora de las mujeres a política, desde madre a escritora, pero podríamos resumirlos en uno: activista, una mujer con fuertes convicciones religiosas y con deseos de igualdad entre hombres y mujeres.

Conoció desde es el mundo rural de los recién llegados a trabajar, sus problemas de integración, hasta la Primera Guerra Mundial, la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial. Un mundo cambiante y convulso.

Pero sus complejas opiniones en relación a la eugenesia, su “maternalismo”, y sus firme ideas cristianas, provocaron un rechazo y un olvido de su persona, hasta que en la década de 1960 es redescubierta por las feministas, que no siempre han estado de acuerdo con sus postulados de apoyo a la familia tradicional, pero que no pueden obviar que su actitud también supuso un apoyo claro a la causa feminista, y sus anhelos y esperanzas aún son compartidos por muchas féminas, “todavía vivamos para ver el día en que las mujeres ya no serán noticia… Quiero ser un ser humano pacífico, feliz, normal, que siga mi camino sin trabas por la vida, sin tener que dar explicaciones, defender o pedir disculpas por mi sexo”.

Como ella misma dijo “nunca subestimes el poder de una mujer”

Marisa Escuer

Professora de la UOC i Docent de Secundària

@marisaescuer

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