Mary Church Terrell

“Mientras que la mayoría de las niñas huyen de casa para casarse, yo me escapé para enseñar”.

Cuando naces en un país en el que las mujeres no tienen derechos, pero que además existe una clara discriminación racial, el color marca un estatus, el género marca un estatus, y las diferencias son enormes.

Cuando naces en un país así, pero tienes antepasados blancos y tus padres, y tu también, tienes la tez pálida, pueden confundirte con una mujer blanca más, hasta que se dan cuenta del error.

Mary Church Terrell hasta los cinco años no se vio diferente al resto, a partir de esa edad el color de su piel y su sexo impusieron que ella si algo quería tenía que defenderlo. Incluso posteriormente pudo disfrutar en sus viajes el estatus de mujer blanca. Ella no defendía el cruzar una línea, es decir, hacerse pasar por lo que no era, pero su color pálido de piel confundía a los blancos.  Pero cuando fue identificada como afroamericana comenzaron una serie de prohibiciones en restaurantes, en viajes en hoteles.  Era negra y como tal no podía ocupar determinados puestos ni ir a determinados lugares.

“Deja de usar la palabra ‘negro’. La palabra es un nombre inapropiado desde todos los puntos de vista. No representa a un país ni a ninguna otra cosa … Soy afroamericano “. Era afroamericana. Y además mujer. “Una mujer blanca solo tiene una desventaja que superar: la del sexo. Yo tengo dos, tanto el sexo como la raza … Los hombres de color solo tienen una: la de la raza. Las mujeres de color son el único grupo en este país que tiene dos obstáculos que superar, tanto el de la raza como el del sexo “.

Mary Eliza Church (1823-1954) nació en Memphis, Tennessee, sus padres eran dos esclavos ya emancipados. Robert Reed Church, su padre, era hijo de un capitán de barco fluvial blanco y una sirviente negra. Su madre, Louisa Ayers Church, había estado de sirvienta en una buena casa, donde recibió buen trato hasta ser emancipada.

Sus padres eran afroamericanos de piel clara, ello les daba cierta ventaja, y vivían en un buen barrio de blancos en donde la madre regentaba una peluquería mundo no se diferenciaba en nada del de lo blancos, compartiendo con sus amigos juegos y entretenimientos, poco tenía que ver con la gente de color del país.  Para ella todos eran iguales y todos eran tratados igual.  Este hecho cambió a la edad de cinco años, en ese momento su abuela materna le explicó la vida brutal que habían llevado los esclavos negros en manos de sus dueños.  Mary ese día descubrió que era una niña de color, y lloró al escuchar las atrocidades que le explicaba su abuela.  Ese día marcó su vida: era negra, y ello implicaba que no podía aspirar a lo mismo que los blancos en gran parte del territorio.

Tras el divorcio de sus padres, su padre se casó tres veces, la madre se trasladó a Nueva York, donde nuevamente abrió una peluquería con gran éxito, fue una de las primeras mujeres de color que tuvo un negocio propio tan próspero. Allí comenzó la escuela, y era una de los pocos niños afroamericanos que asistían, la raza era un tema de burla y mofa por parte de sus compañeros. Por primera vez vivía en propia piel el peso de ser de color.

Tuvo la suerte de poder estudiar, su padre tenía una muy buena posición económica fue uno de los primeros millonarios afroamericanos en el sur y también fundó el primer banco propiedad de negros en Memphis, Tennessee, y así otorgó crédito a los afroamericanos para que pudieran establecer negocios, comprar casas y llevar una vida mejor. Primero estudió en Oberlin High School, Ohio, y después en Oberlin College (fue uno de los primeros centros de Estados Unidos que permitió se matricularan estudiantes negros, e incluso mujeres), obteniendo el año 1884 una licenciatura en artes. Nada más terminar regresa a Memphis con su padre, allí enferma de fiebre amarilla y, como muchos ciudadanos, es evacuada. El objetivo de Mary, para ella, estaba claro, quería trabajar, no así su padre que pensaba que la situación ideal de una mujer era el matrimonio.  Pero Mary era consciente de esta doble situación natural, mujer y de color, y su mayor interés era trabajar a favor de esta doble causa. Por tanto, comenzó con un puesto de profesora en la Universidad de Wilberforce, en Ohio, el no seguir el camino marcado por el padre hizo que se distanciaran durante cierto tiempo.

Al poco tiempo se traslada a Washington DC, dando clases en una escuela de secundaria, pero al reconciliarse con su padre, éste decide que debe ir a estudiara a Europa, ello le permite viajar por Francia, Alemania e Italia, y descubrir cómo es la vida en un país en el que no hay discriminación racial. Europa le atraía, la libertad, el aire de igualdad que respiraba, el no importar el color de piel, pero tenía claro que debía volver a Estados Unidos. “Sabía que sería mucho más feliz tratando de promover el bienestar de mi raza en mi tierra natal, trabajando bajo ciertas condiciones difíciles, que viviendo en una tierra extranjera donde podía disfrutar de estar libre de prejuicios, pero donde no haría ningún esfuerzo por hacer el trabajo que entonces creía que era mi deber “.

Vuelve a la vida de profesora y allí conocerá a quien será su marido, Robert Heberton Terrell, que había sido uno de los primeros afroamericanos en graduarse en la prestigiosa Universidad de Harvard. En 1891 se casan, estableciéndose en Washington DC, y como las mujeres casadas no trabajaban, con este matrimonio terminaba su carrera como docente.  Su marido era abogado, y fue el primer juez municipal afroamericano de la ciudad.

Ella vivía en un hogar confortable, aunque no la llenara y era consciente de la situación de muchas mujeres en ese momento: “A principios de la década de 1890, una mujer necesitaba mucho coraje para reconocer públicamente ante una audiencia que creía en el sufragio por su sexo cuando sabía que la mayoría no lo creía”.

No, ciertamente el matrimonio no le aportó ni la dicha ni la felicidad que esperaba, entre las enfermedades que padeció, entre la decepción de sentirse una mujer sin horizonte, y, finalmente, la pérdida de tres bebés, se sentía triste y sin futuro.  El nacimiento de un cuarto hijo en 1898, una niña sana, que sobrevivió, Phyllis, supuso un punto de reinicio en su vida.  Al poco tiempo, en 1905, adoptan a una sobrina que se llamaba Mary como ella.

Había algo que unía poderosamente al matrimonio Terrell, no solamente la lucha por la igualdad, sino que especialmente la defensa del sufragio femenino. Comienza aquí una serie de reuniones con la Asociación Nacional del Sufragio de la Mujer Estadounidense, que dirigía Susan B. Anthony, y la presencia de Mary fue fundamental para incluir e influir en la presencia de mujeres afroamericanas. Mary era una figura cada vez más destacada, así era invitada a dar charlas y conferencias con enunciados tan prometedores como “El progreso y los problemas de las mujeres de color” o “La justicia del sufragio femenino”. 

¿Qué pudo incitar a Mary a implicarse tan de lleno en la lucha por los derechos de la población de color y de la población femenina?  Algunos autores piensan que el linchamiento de su amigo Thomas Moss en 1892, la hizo pasar a un activismo mucho más activo.  Moss fue linchado por un hombre blanco solo porque su negocio competía con el de él. “Ver a sus hijos tocados, chamuscados y heridos por los prejuicios raciales es una de las cruces más pesadas que deben soportar las mujeres de color.”

Tras la aprobación de la 19ª Enmienda a la Constitución, que otorgaba el derecho al voto a las mujeres, el Partido Republicano se fijó en ella y la nombró directora de la Mujeres de color del Este. Su objetivo era promocionar y alentar el voto de las mujeres en esa zona del país, especialmente el de las mujeres de color. Ello le lleva fundar la Asociación Nacional para el Avance de la Gente de Color (NAACP).

En 1904 fue invitada al Congreso Internacional de Mujeres en Berlín, y su discurso en el mismo versó sobre la problemática racial. 

Durante la Primera Guerra Mundial estuvo también muy activa luchando por los derechos de los militares negros. Y acaba la contienda junto con otras activistas intentó la reintegración de los veteranos negros marcando la importancia de tener un empleo para volver a la vida civil de manera plena.

En 1919, acabada la guerra mundial, fue nuevamente invitada al Congreso Internacional de Mujeres, siendo la única mujer de color que asistió al mismo. Ella sintió que representaba no solo a los Estados Unidos, sino a todos los países no blancos del mundo. En su discurso, enfatizó la importancia de la justicia y la equidad para las personas de color, y enfatizó que nunca se logrará una paz duradera mientras exista la desigualdad entre las razas.

Sus objetivos eran las mujeres y las mujeres negras más concretamente, y por eso puso su interés en que intervinieran en política y en las elecciones.

Su papel familiar no lo dejó de lado, tuvo el apoyo de su madre que, durante más de quince años, al vivir con ella, se ocupó de sus hijas, las cuales hicieron estudios universitarios convirtiéndose en maestras.

En 1921 su marido tuvo un derrame cerebral, muriendo cuatro años después, Mary tenía 62 años. A partir de este momento se dedicó a escribir más intensamente, lo primero de todo su autobiografía.  En ella describía los prejuicios que encontró en restaurantes, hoteles, teatros, educación, empleo, mientras compraba una casa. Y también lo momentos en los que, débil por el hambre, ya que los restaurantes no servían a afroamericanas. Ella contó cómo le ofrecieron trabajos que luego le negaban al descubrir que era afroamericana. Pero nada de ello lo relata con odio ni desprecio, más bien de una manera cortés.

De todas formas, los cambios en la sociedad estadounidense eran lentes, la lucha por los derechos civiles no conseguía los objetivos que buscaba, siguiendo con su línea ni los años la paraban, se presentó ante el Congreso del país para solicitar la aprobación de un proyecto ley contra los linchamientos. 

Al ser una figura conocida, puede que, reconocida en algunos sectores, y con contactos nacionales e internacionales, en 1946 solicita ser miembro de la Asociación de Mujeres Universitarias Estadounidenses, pero su solicitud es rechazada, apela y tras tres largos años la junta de la misma aprueba la admisión de mujeres afroamericanas.

Poco tiempo después, en 1949, ya con 86 años, se la invita a ser la presidenta honoraria del comité coordinador para el cumplimiento de la Ley contra la discriminación de DC en Washington, DC El Distrito de Columbia.  Ella sabía, ya que así lo remarcaban los libros de leyes de 1872 y 1873, la exclusión de los afroamericanos en restaurantes, teatros y otros lugares públicos, y aunque estos estatutos nunca se habían aplicado existían. En realidad, deberían haberse borrado del Código de Distrito en 1890.  Mary actuará como presidenta honoraria pero también como presidenta del grupo de trabajo, con lo cual mantuvo reuniones y conferencias, pero el 7 de enero de 1950 fue con un grupo de afroamericanos a una cafetería ubicada cerca de la Casa Blanca, se sentaron, solicitaron comer, y, en ese momento, se le pide que abandonen el local por su color de piel.  Ante este hecho el comité presenta una demanda al dueño del restaurante por violar sus derechos civiles.  

La demanda tuvo un largo proceso judicial por distintos tribunales, y mientras Mary y los miembros de su grupo, se reúnen con los dueños de restaurantes y de tiendas para convencerlos de que admitan a todos los públicos sin discriminación de color.  Algunas empresas lo aceptaron y cumplieron, pero muchas se negaron y siguieron impidiendo el acceso de los afroamericanos. Mary, dispuesta a no ceder, invita al boicot de los mismos, formando piquetes de resistencia.  Ni la edad, ni los achaques, nada le impedía estar ella misma al frente de los piquetes.

Dos largos años duró la contienda, dos largos años de insistencia y de reclamaciones, finalmente, los restaurantes poco a poco fueron cediendo, y el 8 de junio de 1953 la Corte Suprema del país falló en su favor.

Tras una larga lucha contra el cáncer, fallece el 24 de julio de 1954, en su casa de verano en Highland Beach, Maryland.

Fue, sin lugar a dudas, una mujer comprometida con los suyos, y, sobre todo, con las suyas, con esa doble condición de mujer y negra, y, por tanto, inferior del más inferior.

Escribió en muchos medios locales, siendo conocida como periodista bajo el pseudónimo de Euphemia Kirk, siempre intentando defender los derechos de las mujeres y de la comunidad afroamericana.

Como activista social y civil, fue miembro de muchos clubes y sociedades formados para luchar por la vida de la comunidad negra, con un enfoque en los derechos de las mujeres. Algunas de las menciones notables son la Liga de Mujeres de Color (CWL), la Asociación Nacional de Mujeres de Color (NACW), la Asociación Nacional de Mujeres Universitarias (NAUW), la Asociación Nacional de Mujeres Americanas por el Sufragio (NAWSA) y entre otras.

Mary Church Terrell fue una de las primeras afroamericanas en obtener titulaciones universitarias, abriendo camino a mujeres que la siguieron. También fue una de la primeras y pocas mujeres afroamericanas que fueron elegidas para dar conferencias en convenciones y reuniones internacionales.  Todo ello fue posible a su constancia, a sus objetivos claros, el conseguir la inclusión de las mujeres negras en todos los ámbitos, pero, especialmente, implicarlas en la lucha por el sufragio femenino. 

Puede que, por las circunstancias familiares, la posición económica de sus padres, tuviera más acceso a determinados conocimientos y ámbitos, pero desde que tenía cinco años, gracias a los relatos de su abuela, a las vivencias de su abuelo que tanto la hicieron llorar, no olvidó que los privilegios solamente eran útiles si con ellos ayudaba a los que nos los tenían, y tuvo ese principio siempre presente.

Mary no se callaba, sabía que podía llegar donde otras no podían, si así lo expresaba, nadie la callaba: “Me levanté y dije, como mujer de color, espero que esta asociación incluya en la resolución las injusticias de varios tipos de las cuales las personas de color son las víctimas”.

Ella sintió que podía y así lo hizo.

https://www.loc.gov/resource/mss42549.mss42549-021_00502_00505/?st=gallery

https://www.loc.gov/collections/mary-church-terrell-papers/about-this-collection/

Marisa Escuer

Professora de la UOC i Docent de Secundària

@marisaescuer

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