¿Qué lleva a un hombre a consumir sexo de pago?, ¿cómo construyen estos hombres su sexualidad? ¿Qué perfil psicológico tiene el putero? …
En general, cuando un hombre paga a una mujer prostituida para tener sexo, no lo hace para cubrir una “necesidad” sexual. Lo hace para cubrir una necesidad que va más allá: la reafirmación de su virilidad y su masculinidad a través de la dominación.
Dominar, es la clave: Yo domino y así me reafirmo como hombre en esta sociedad. Esto nos lleva a ver claramente, la fragilidad de este tipo de masculinidad hegemónica.
España es el país de la Unión Europea que está a la cabeza en consumo de prostitución. Un 38,1% de varones españoles, reconocen haber consumido sexo de pago alguna vez en su vida (Gómez, A. 2015).
Según estudios realizados, no hay un perfil sociológico concreto del putero. Los hay de todas las edades, de todas las etnias, clase social, ideología política, etc. Lo único que tienen en común, es que son del sexo masculino.
En muchas ocasiones, estos hombres consumen prostitución de forma colectiva. Un grupo de varones pagan por tener sexo todos juntos con una mujer prostituida. Este rito les hace reafirmar su virilidad dentro de su grupo de iguales para ser reconocidos como “hombres de verdad”. Es como un mecanismo de homosocialidad (una forma de socializar entre hombres) en el que el discurso es totalmente sexista, misógino y por supuesto falocéntrico.
Este sistema prostitucional genera desigualdad entre hombres y mujeres. Promueve relaciones no igualitarias, en las que los hombres tienen derechos sobre las mujeres. El derecho de acceder al cuerpo femenino y poder utilizarlo a su antojo.
Un sociedad a favor de la igualdad jamás podrá aceptar que este sistema prostitucional sea regularizado. No podemos regularizar la desigualdad.
No hay que olvidar el tema de la trata. Entre un 90% y un 95% de mujeres y niñas que ejercen la prostitución, son víctimas de trata. Regularizar la prostitución, supone desprotegerlas a ellas y condenarlas a no poder salir de esa esclavitud a la que están sometidas.
El hecho de que en España se dé un mayor índice de consumo de prostitución, que en el resto de países europeos, nos dice que algo hemos hecho muy mal. Falta mucha educación afectivo-sexual. Nuestros jóvenes
¿ Este es el tipo de sociedad que queremos? ¿ hombres que compran mujeres? ¿ hombres a los que no les importa que la mujer con la que están manteniendo sexo, no les desee en absoluto e incluso puedan sentir asco y repugnancia hacia ellos?
Yo no quiero este tipo de sociedad. Yo quiero relaciones justas e igualitarias entre las personas. Relaciones personales libres de mercantilización. Relaciones en las que todos y todas disfrutemos de una sexualidad sana y empática.
Haciendo alusión a la reciente campaña del Ayuntamiento de Gavá para erradicar la prostitución:
“¿Tú disfrutas? Ella, no.”
Pues eso, si ella no disfruta no es una relación igualitaria, es violencia machista.
Marisol Rojas Associació Lletra Violeta
